Vorágines y cambios

Hola, perdidos. 

Qué olvidado tengo mi blog. La verdad es que pensé varias veces en venirles a platicar mis patoaventuras, incluso inicié una entrada alguna vez, pero la vida ha tenido atorado el pedal del acelerador y apenas si me ha dado tiempo de agarrarme de la puerta de copiloto con las uñas y morder el cinturón con los dientes. Adaptarme, pues. 

Este año hubo muchos cambios importantes en mi vida, más de los que de por sí. Todo comenzó cuando la jefa de mi marido dejó la oficina por irse a lo que antes era el Conacyt. La nueva jefa llegó de un área completamente distinta, sin saber cómo se manejan las cosas ahí y queriendo hacer su voluntad. El resultado: un desastre. Vic estaba manteniendo la oficina en pie prácticamente solo, al punto en que incluso yo tuve que ayudar en un par de ocasiones para que salieran las cosas, mientras la nueva jefa ni siquiera parecía consciente de la carga de trabajo bajo la que los tenía. 

De modo que cuando la anterior jefa le preguntó a mi marido si quería seguirla a la nueva oficina, no dudó en decir que sí. Aunque el puesto no es de jefe, como el que tenía antes, la paga es mucho mejor y prometieron horarios más decentes. ¿Lo malo? Quedaba bastante más lejos. Había que despertar más temprano, llegaba igual de noche, y con el metro descomponiéndose cada que pasa la mosca la verdad es que dejó de ser práctico muy pronto. Así que casi de la noche a la mañana decidimos mudarnos en enero cuando habíamos pedido chance hasta junio. Literal fue cosa de dos a tres semanas en lo que buscamos depa, llenamos los requisitos y finalmente nos mudamos. Mi 14 de febrero de este año literalmente fue hacer maletas de madrugada porque la mudanza llegaba a las 11 am, y nos faltaban un montón de cosas por guardar. 

La verdad es que fue divertido. También fue divertido pasar la primer noche en el suelo sobre un montón de cobijas con todo y bebé, porque la base de la cama no cupo por las escaleras y hubo que desarmarla para poderla meter y el colchón quedó enterrado entre las cajas. 

Yo me fui temprano al departamento vacío a esperar que llegara el técnico a instalar el internet porque no podía trabajar sin internet y era de vida o muerte, así que fue lo primero que arreglamos. Vic se quedó supervisando a los de la mudanza, que además tuvieron que acompañarlo a su departamento de soltero por otras cosas antes de finalmente llevarlo conmigo al nuevo departamento. Pasamos gran parte de la tarde viendo cajas pasar, lo cuál es gracioso porque yo tenía la impresión de que no teníamos gran cosa (en especial yo). Cuando terminamos mi suegro nos acompañó a comer, regresamos a partir un pastelito para celebrar, y finalmente por la noche nos quedamos solos en el desorden que prometía ser nuestro nuevo hogar. El departamento está súper cerca de CU y bastante cómodo para el trabajo de Vic y el mío. 

Nos tomó un par de semanas terminar de desempacar, y mis libros de hecho siguen guardados en cajas porque resultó que mi librero estaba carcomido por la humedad y las termitas y no hemos tenido oportunidad de repararlo. 

No me quejo, el cambio ha sido... interesante. Ya lo he dicho antes, pero una vez más confirmamos que Victor y yo somos un gran equipo. Everything goes smoothly. Nada de tener que acostumbrarse al otro, o tener paciencia, o soportar. Nada. Es como si hubiéramos vivido juntos toda la vida. Nos ayudamos mutuamente y no hay reclamos cuando algo se dejó de hacer. Aunque al principio la verdad la pasé un poco mal. Primero, porque con todo el show en su trabajo anterior, el estrés de buscar departamento se me cargó casi exclusivamente a mí. Además, como fue un poco intempestivo, no tuve tiempo de hacerme a la idea y sí que es doloroso dejar el nido, a pesar de que sí quería hacerlo. Extraño a mi mamá y a mi gata. 

Además, como al mes o incluso antes, hubo una especie de crisis en la nueva oficina y estuvieron teniendo que salir tarde, ir en fines de semana, etc durante más de un mes, así que además de los cambios obvios también tuve que hacerme cargo de la casa y el bebé en completa soledad durante una temporada y vaya que sí fue pesado. Lo bueno es que para mayo ya se había resuelto el problema y volví a tener marido, porque a pesar de que apenas tiene tiempo de ayudarme, sí que se siente su ausencia cuando no puede hacerlo. 

Otra cosa graciosa de cambiarnos fue que coincidió con sus chistecitos de Trump de poner aranceles hasta a las moscas y la lavasecadora que tuvimos que comprar (ya teníamos ambas por separado, pero no había suficiente espacio, y el casero se ofreció a comprarlas para que pudieramos comprar una que sí cupiera) se tardó como tres meses en llegar, y al final todavía tuvimos que esperar otro mes para que funcionara porque resulta que el casero nos mintió y no había instalación para ponerla jaja, y se tardó un montón en mandarla a poner (lo peor es que la puso sobrepuesta, cosa que mi marido pudo haber hecho desde antes y sin pagar tanto, pero bueno, de haber sabido...). 

Adaptarme a hacer todo sola me costó menos trabajo del que esperaba, aunque ayudó bastante que unas semanas antes justo había tenido que llevar la casa yo sola porque mi mamá se puso un implante dental y no la dejaban hacer un montón de cosas durante la recuperación. Lo que pensé que me pesaría más era hacer la comida, pero en realidad me adapté bastante rápido, y creo que el principal reto fue más bien cuidar de un bebé yo sola. Aún así parece que hice un buen trabajo. Mientras trabajaba la ponía con sus juguetes en la caja del microondas hasta que ya comenzó a ponerse de pie e intentar matarse para salir. Después de eso se ha vuelto un torbellino, mi casa casi siempre está tirada por más que intentemos mantenerla ordenada, pero me hace feliz verla descubrir el mundo y no me importa si lo demás se cae por eso. Ahora ya camina y corre y trepa y yo tengo que estar detrás de ella evitando que se mate jaja. Es divertido tener bebés, deberían intentarlo. 100/10, would recommend. 

Aunque definitivamente viene con retos. Hay que llevarlos al pediatra desde la semana de nacidos, y la verdad la primera a la que la llevé no me agradó porque quería que le diera fórmula, así que cambié, pero quizás fue un desacierto haber cambiado por un recomendado de la familia de Vic que en realidad  ni pediatra era, sino un gastroenterólogo que trabaja como médico general. Las mediciones eran con cinta, la pesada era pesándonos a nosotros con y sin bebé, etc. y se suponía que todo iba bien al principio, la niña crecía 3 cm entre cada visita y estaba bien de peso, o eso se suponía, hasta que de repente, casi coincidiendo con que nos cambiamos al departamento, empezó a hacer cuentas y nos dijo que la niña no estaba creciendo bien, que debía pesar 10 kilos al cumplir un año, ya tenía como 8 meses y pesaba 6.5. Después de esa edad aumentan menos de peso, y entonces era obvio que no iba a pasar. Escuchar eso luego de que supuestamente todo iba bien nos preocupó y como justo nos habíamos cambiado cerca de la zona de hospitales, aprovechamos para llevarla con un especialista: endocrinólogo pediatra. 

Lo malo fue que estaba incluso peor de lo que creímos: en lugar de 68 medía 62, y pesaba 5.800. Los bebés se miden en percentiles, y ella estaba incluso por debajo del primer percentil. Y pues esto ha sido un viacrucis desde entonces: visitar mil especialistas que cobran un ojo de la cara sólo por verlos, y un montón de medicinas y medidas extraordinarias para tratar de investigar si todo va bien y recuperar tanto peso como talla. Pero pues ahí la lleva. Sigue muy flaca y chiquita, pero ya pasó al percentil tres así que vamos de gane. A principios de diciembre se me enfermó feo (le dio gripa, no la traté, se le pasó al estómago, cosa que no sabía que se podía, y estuvo un par de semanas más quisquillosa con la comida) así que supongo que no habrá mucha mejoría en este mes, pero al menos ya recuperó el apetito y ya es un poco más tragoncita, así que espero que en algún momento veamos el esfuerzo recompensado. 

Seguramente todo el show es culpa de mis genes, porque mi abuela no permitió que mi mamá me llevara al pediatra (pa qué, si no está enferma), pero viendo mis fotos tenemos la misma complexión la bebé y yo, así que es probable que venga de allí y ojalá con el esfuerzo y la inversión que estamos haciendo logremos que crezca más que yo. A mi también me llevaron al endocrinólogo en algún momento, aunque creo que ya fue un poco tarde. Así que fingers crossed. 

Si tengo que ser sincera, me arrepiento un poquito de estar tan peleada con la idea de darle fórmula y de no haber puesto más interés en su alimentación. La primera pediatra me hirió el ego diciendo que mi leche no estaba sirviendo y quizá quise probar que no era verdad, porque sé que la leche materna es muy buena, pero quizás sí hubiera ayudado un poco de fórmula. Con la comida sólida, aunque sí le empecé a dar a tiempo (incluso antes, a los 5 meses, por recomendación de aquel doctor), le daba dos veces al día hasta que empezamos a ir al endocrinólogo y al parecer era muy poquito, ella me mandó a darle 5 veces, y yo me quería volver chango porque en qué momento iba a lograr eso, pero con ayuda de Vic y algo de esfuerzo se pudo. Cosas que pasan cuando eres mamá primeriza, supongo. 

Otro de los cambios/retos de este año fue la oficina. Primero me empezaron a obligar a ir a la oficina una vez al mes, día en el que mi mamá me cuidaba a la bebé en la camioneta afuera de la oficina. Pero por ahí de agosto comenzaron a hacernos ir dos veces a la semana. Lo cual primero fue horrible porque pasó justo después de las inscripciones en Economía, así que tuve que adaptar mis horarios para poder cumplir, y ahí me ven con mi cría a la escuela y con mi cría a la oficina porque obviamente ya era mucho pedirle a mi mamá que hiciera tanto gasto y esfuerzo. 

Estuve así un mes, quizá, hasta que uno de los jefes me dijo que ya no estaba chido que llevara a la niña aunque está muy linda. Yo ya la había apuntado en una guardería de por la casa, pero estábamos en lista de espera, y tuve que apurar el trámite pidiendo en otra donde hubiera lugar aunque estuviera lejos y así terminamos en una hasta por Mixcoac. Es un poco un viacrucis ir y venir desde la casa, pero al menos nos queda cerca del trabajo a los dos, así que Vic la lleva y yo la recojo, y ha funcionado. 

Al principio también estaba peleada con la idea de mandarla. Mi suegra ya me lo había sugerido porque me quejaba de que cuidar a la nena no me dejaba hacer muchas cosas en la casa, y había días en los que mi cruce de cableado y eso me hacían corto circuito y era horrible. Pero yo quería ser súper mamá que lo podía todo y además me da miedo el montón de peligros que corren los bebés en otras manos: la cantidad de historias de abuso, negligencia y muerte que he escuchado son terribles. Pero, también hay historias buenas, supongo. Mi marido y su hermano siempre fueron al CENDI en la oficina de mi suegra. 

Yo juraba que sólo la iba a llevar dos días a la semana, pero como al principio sí tienen que ir del diario para adaptarse y no estar con la ansiedad de "¿Acaso será hoy día de guardería?", descubrí que no estaba tan mal. Estoy hasta de mejor humor, lo cuál es bueno para ella. También en la escuela a veces me costaba mucho trabajo poner atención y que dejara tomar la clase a todos ahora que ya camina y es más latocita, así que me acostumbré a la idea pronto. Al final entre eso y que recuperó más rápido peso gracias a lo-que-sea que hagan en guardería para que coman, decidimos llevarla del diario lo necesitara o no. No creo que me haga mala mamá ¿Verdad? Además ahí los ponen a hacer cosas creativas que yo no hacía en casa y aunque le costó un ratito adaptarse, ahora hasta va contenta. También sirvió para que conviva más con el papá, con aquello de que él la lleva, y es buen entrenamiento para cuando ya tenga que ir al kinder (pfft, va que vuela, me molesta un poquito lo rápido que pasa el tiempo). 

En fin. 

Tampoco es todo miel sobre hojuelas. Yo especialmente he sufrido de dinero todo el año por mi pésima educación financiera, algo que espero poder solucionar en 2026. Resulta que cuando pagamos el parto, lo pagamos con mi tarjeta de crédito porque tiene una línea más alta que la de Vic que ni la usa, y él me lo dio en efectivo, pero esperando aumentar un poquito ese dinero y aprovechando los MSI, lo metí en cetes y fui pagando de a poco. Pero, en algunas ocasiones gasté alguna cosa que sobrepasaba mi salario y se me hacía fácil decir "total los últimos meses pago yo la mensualidad" y pues, craso error, porque no contaba con lo de la mudanza y que fueron un montón de gastos y me agarraron desprevenida con esa deuda, así que se aumentó. Y los servicios en el departamento y las medicinas, que son mis aportaciones a la casa, están un poco pesados para mi salario, así que estuve sufriendo hasta junio. Y justo cuando me recuperaba, decidí gastarme por adelantado lo del mes de julio, "al cabo cuando me paguen pago la tarjeta". Pero, pendeja de mi, olvidé que tenía que guardar dinero para ir a la escuela ¿No? Los pasajes, la comida, los Ubers ocasionales porque la bebé ya viene dormida, está lloviendo, o ya voy tarde a algún lado, etc. Así que tuve que pedirle prestado a mi mamá, y luego nos surgieron unos imprevistos y un dinero que presté al casero a cuenta de renta Vic ya no me lo pudo regresar, así que tuve que volver a endeudarme, luego el gas se acabó dos veces en un mes y, argh, puta madre, si no es una cosa es otra, el punto es que me pasé todo el año endeudada. Los últimos meses incluso he tenido que hacer ciertas argucias con la tarjeta para bajar el saldo mínimo porque de otra forma no podría pagarla. 

Pero parece que ya voy a estar mejor. Entre lo que sobró de aguinaldo luego de pagarle a mi mamá, el aumento del año que entra, y que ahora he estado adelantando pagos de servicios ergo bajando lo que tengo que pagar los próximo meses, parece que por ahí de abril volveré a ser una persona financieramente responsable y prometo no volverlo a hacer jiji. Crucen los dedos con eso también, capaz que me sale otro imprevisto y otra vez la burra al trigo. 

En fin. Ya se alargó bastante y ya les dije lo más importante del año, así que los dejaré con eso y con la promesa de venir a contarles de la vida de casada y mamá más seguido. Gracias por seguir aquí. 

XOXO

Mirie


La última consulta antes del parto, la doctora me preguntó cuándo quería que saliera la pequeña, ya que habíamos establecido que tenía que salir a las 38 semanas por lo de la diabetes gestacional, o le podía dar muerte súbita en el vientre, cosa que definitivamente no queríamos. 

A mi me hubiera gustado que fuera el 30 de mayo porque estaría coqueto que los tres fueramos del 30, nomás de distintos meses, pero al mismo tiempo quería que durara más para que se terminara de cocer, así que pues ya ni modos. Tampoco me hubiera gustado el 15 porque es el cumpleaños de su abuelo, y uno de los dos se iba a quedar sin cumpleaños, ja. Mi marido decía que el 7, pero también es el cumpleaños de otro sobrino, así que yo prefría el día 6, pero la doctora insistió que el 7 por su agenda. Así que con el pesar de mi corazón fuimos a hacer la cita con su secretaria, quien me entregó una hoja con la lista de cosas que había que llevar al hospital. Teníamos que estar ahí a las 7 am. 

Más tarde, al revisarla, me percaté que decía que era para cesárea, y yo quería cuando menos intentar que saliera por parto ya que luego es más difícil que te quieran hacer parto, así que le escribí a la doctora y al final la convencí de inducirme el día 6. Teníamos que llegar a las 10 am a que me pusieran una dosis de medicamento para inducirme, y después me mandaron a caminar 4 horas en las que no podía comer. Mi mamá y Vic me acompañaron a caminar al parque hundido que está justo detrás de la clínica, e incluso pasamos por un té de jengibre para ayudarme a inducir el parto. 

Guiomar nos alcanzó en el parque y nos acompañó en la caminata. Regresamos a las 2 para la revisión y resultó que no había dilatado ni un centímetro. Pero, como sí estaba empezando a sentir contracciones, me pusieron una segunda dosis y me mandaron a caminar otras 4 horas. Mi suegra me mandó a comer chocolate amargo así que fuimos a un Sanborns cerca a conseguirlo, y seguimos caminando por la zona. Más tarde mi suegra también nos alcanzó justo cuando Guiomar se iba. Ella, mi marido y mi mamá se fueron a comer una torta por allí en una calle de enfrente y yo seguí caminando mientras. Creo que caminé en ese día todo lo que no pude caminar los últimos meses de embarazo. 

En algún momento también nos encontramos un poquito con mi suegro porque pasó a casa de Vic para traerle unas cosas que había olvidado y justo cuando se fue sentí la contracción más fuerte, hasta se me salió la lagrimita. De ahí que cuando regresamos a la clínica yo estaba esperanzada: las contracciones ya eran más fuertes y más seguidas, y comenzaban a doler, pero al revisarme resulta que seguía sin dilatar nada, así que ya era obvio que tendría que ser cesárea. El pequeño problema fue que al parecer no habían apartado un quirófano para mi y tuvimos que esperar casi 2 horas en lo que me buscaban una alternativa. (La clínica tiene convenio con varios hospitales en la ciudad, pero supongo que tienen un límite de quirófanos disponibles al día y ese día ya estaban todos llenos). Al final la única alternativa fue irnos al hospital de Toluca a las 5 am. 

De haber sabido abría aceptado mi destino desde el principio y habría sido menos complicado, jaja. 

Saliendo de la clínica fuimos a cenar (comer para mí) en un Toks a unos metros de la clínica y luego nos fuimos hacia Toluca cerca de las 12. Llegamos bastante rápido por la hora y porque ya estábamos al poniente de la ciudad. El hotel más decente que encontramos fue el Best Western Plus y sólo encontramos una habitación con cama King para los tres, ya que mi mamá nos llevó. Al final había que llegar al hospital a las 4 por lo que sólo dormimos cerca de tres horas y me tuve que bañar con agua fría porque era lo único que salía. A mi mamá no la dejaron pasar al hospital hasta la hora de visitas así que sólo eramos Vic y yo contra el mundo. Apenas hubo tiempo de instalarnos, llegaron unas enfermeras para rasurarme el pubis y ponerme medias de compresión y luego ya fueron por mí para llevarme a quirófano. Recuerdo que antes todavía le dije a Vic que si algo me pasaba le encargaba a la bebé y a mi mamá. 

No entramos juntos pero dejaron entrar a Vic en algún momento cuando me terminaban de preparar. Estaba completamente desnuda con una bata, un gorro y cubrebocas (que, por cierto, me tapaba la mitad de la vista). Estaba nerviosa sobre todo en cuanto a la anestesia: me dijeron que no me moviera porque, pues, es en la columna. Pero me dolió tanto que quería retorcerme, sentí perfectamente como pasaban un hilo por dentro. Después se suponía que estábamos esperando a que me hiciera efecto y que iba a sentir que no podía mover las piernas. Yo aún podía mover un poco una, y los deditos del pie de la otra, así que me aseguré de mantenerlos en movimiento para que se dieran cuenta de que la anestesia aún no terminaba de hacer su trabajo, pero estaba tan entretenida en eso que no supe que en realidad ya estaban haciéndome la cirugía. En algún momento me dijeron que iba a sentir un jalón, y lo sentí, pero creí que me estaban acomodando. En realidad estaban separando las capas que ya habían cortado. Una doctora me dijo que ya casi tenía a mi bebé, pero pensé a que se refería a que ya casi me empezaban, hasta que de repente escuché un chillido. Me sorprendió y me puso feliz y me dieron ganas de llorar al mismo tiempo. Luego me la pusieron encima, pero solo alcancé a ver un ojito pispireto y unos chinitos abundantes. 

Mi marido estuvo allí para recibirla. La pobre no podía abrir un ojito, como yo cuando tengo muchísimo sueño, y luego salió en su primer foto con una cara de "¿Quién demonios decidió molestarme?". Por cierto que la doctora dijo que la bebé aún estaba súper arriba (se supone que tienen que bajar para que puedan salir por parto). 

Lo demás fue rápido y en menos de una hora ya estaba en recuperación, con una criatura que no llegaba ni a los 3 kilos en brazos, tratando de entender cómo funcionaba la lactancia. Después de un rato pasó una enfermera y me regañó porque se me estaba enfriando. Se la llevaron a una cuna con luz para que se calentara y no volví a verla hasta que estábamos en el cuarto. Nos dijeron que la tuviéramos piel con piel ambos papás durante un rato para ayudar a que mantuviera el calor que ya le habían dado, y después de ahí ya todo estuvo bien, Me espanté bastante. La verdad estuve haciendo drama un rato porque me entró el miedo de que no sirviera como mamá. Y fue una sensación que tardó en quitarse un rato, porque la primera vez que la llevé al pediatra me regañó porque perdió todo el peso que es normal que pierda, según porque no estaba funcionando mi lactancia, pero ya había visto suficientes TikToks sobre lo maravillosa que es la leche materna como para no intentarlo así que cambié de doctor y aquí estamos seis meses después con buen peso y excelente estatura. Sólo se me ha enfermado una vez a los cinco meses, cuando me dio gripa a mi, pero se compuso mucho más rápido que yo.

Por cierto que regresar a casa fue un suplicio. La señorita se tomó enserio el nombre de Lilith y nos persiguieron las tempestades desde Toluca hasta la casa. Además, la anestesia se me empezó a pasar cuando veníamos entrando a la ciudad, pero creí que iba a aguantar hasta la casa y para cuando ya no podíamos pasar por una farmacia ya estaba prácticamente gritando. Nunca sabes cuántos baches hay por tu casa hasta que regresas casi sin analgésicos y recién operada. 

En fin. El primer mes fue bastante pesado. Nitzia comía muchísimo, casi cada 15 minutos, un día de plano comió durante nueve horas y yo estaba exhausta y adolorida. Mi pobre marido llegaba del trabajo a tratar de que no ahorcara a su bebé porque tenía cara de que queria, jaja. Además, estaba tan estresada que no aguantaba que me ayudara a tratar de calmarla diciéndole "shhh" porque me daban ganas de matar a alguien. No pregunten, yo tampoco entiendo. Lo bueno es que no mucho después ya se fue aligerando la carga, la bebé empezó a establecer horarios y como a los tres meses ya todo era más fácil. En realidad es una bebé muy tranquila y tierna, que tiene unos ojos enormes y hermosos con unas pestañas tupidas y chinas. Es igualita a su papá de bebé, pero con mis ojos. 

Hablando de él, tengo el mejor marido del mundo. Siempre me estuvo cuidado, procurando que no me falte nada, hace hasta lo imposible por que yo esté cómoda y contenta, ayuda muchísimo con el bebé y es el un papá increíble. No pude pedir un mejor padre para mi hija, ni un mejor marido. Ya tenemos un año de casados y sigo sin tener una queja de él. 

Por si no fue muy obvio: la Ajolotita oficialmente se llama Nitzia Lilith. Cada quién escogió un nombre, el de Vic significa "nuevo comienzo" o "brote de flor", y me gusta muchísimo porque considerando que Itandahue es "Flor del cielo", significa que es mi brotecito. Y, bueno, creo que no tengo que explicarles el Lilith ¿Verdad? Soy yo. Y aunque mi familia hizo un drama, Lilith rocks. 

Los dejo con mi foto favorita de mi chaparra recien nacida. Look at that cutie. No puedo con tanta ternura, me dan ganas de comérmela.  



Wow. Cómo pasa rápido el tiempo. 
No había caído en cuenta de cuánto tiempo tengo sin escribir hasta hoy que abrí la cuenta para por fin reportarme, pero tiene sentido. Como siempre pasa, justo cuando creí que ya la habíamos librado y que sólo hacía falta esperar a que Ajolotito tuviera que nacer, resultó que estaba equivocada. Y mucho, jaja. 

Estuve acudiendo al seguro únicamente para no tener problemas a la hora de recibir mi incapacidad del trabajo, pero pues, en cuanto me detectaron lo de la diabetes gestacional me mandaron al hospital de segundo nivel, lo cuál me agradó porque estaba en una ubicación increíble: se me hacía más fácil llegar en transporte y además estaba cerca de la casa de mi marido, así que podía quedarme con él la noche antes y así evitar apretujones y llegar tarde a las citas. El gusto no me duró mucho, tristemente. 

No sé si llegué a contarlo aquí o en el blog anterior, pero cuando era adolescente en una temporada experimenté desmayos inexplicables. Me vieron múltiples doctores incluso mientras me daban esas "crisis" y nadie sabía qué tenía. En el seguro me lo trataron como si fuera epilepsia, con medicamento y todo. La verdad es que creo que era emocional, ya que no era raro que empezara con eso cuando mi mamá y la abuela discutían. Sólo seguí acudiendo al seguro porque la medicina que daban para eso también era recetada para mi TLP y aunque me caga que me hace sentir como drogada, sí me ayuda cuando ya estoy muy en el hoyo. No obstante, eventualmente empezó la escases de medicamentos (ojo ahí los que quieren achacar ese problema a AMLO) y dejé de tomarlos de golpe. Nunca tuve otra "crisis" ni ningún problema en absoluto, lo cuál para mí refuerza la teoría de que eran emocionales. 

Sin embargo, la doctora en Troncoso me dijo que no podía quedarse con esa información ya que si algo me pasaba la iba a acusar de mala praxis y la epilepsia, si eso había sido lo que tenía, era un factor de alto riesgo para mi embarazo, por lo que luego de dos citas y varios laboratorios terminé canalizada a la Unidad Médica de Alta Especialidad 3 en La Raza. Acudí una vez yo sola y terminé haciéndome casi tres horas de camino y casi perdiendo una cita, además de que aunque en esa ocasión me atendieron en la tarde, la mayor parte de las citas subsecuentes fueron en la mañana y ya se imaginarán cómo iban a estar los apretones en el transporte público, por lo que mi mamá toda linda se ofreció a llevarme. Y así le hicimos. 

Resulta que un viernes, ya a mis 36 semanas, acudí a mi control en La Raza como cualquier otro día, excepto que en esa ocasión había contingencia ambiental, justo nos afectó a nosotras y tuve que llegar en Uber. Era de las últimas consultas y tenía que estar allá a las 8:30 am para un tour donde explicaban cómo funcionaba cuando ya te fueran a internar para tener el bebé y más tardecito, a las 12 creo, tenía mi cita de control. Total, que llegué bien tranquila, me tomé un cafecito mientras esperaba la hora y luego fui a la cosa esa del tour. En realidad sólo fue una especie de conferencia pero valió la pena porque me dieron información valiosa de los primeros cuidados del bebé. Estoy asombrada de la cantidad de cosas que desconocía a pesar de que siempre traté de mantenerme informada (desde niña) porque es algo que quería. En fin. Como era muy temprano y no había desayunado, me gasté mis últimos pesos en comprarme un sándwich y un café de máquina y me senté en un jardincito bonito a escuchar al Temach y desayunar hasta que fue hora de la otra cita. 

Una vez dentro volvieron a examinar mi control de glucosa (todos los días tenía que pincharme un dedo dos veces, una vez antes y una vez una hora después de cada alimento. Cada día variaba de qué alimento, si desayuno, comida o cena) y resultó que aunque después de desayuno, comida y cena, a incluso antes de comida y cena, estaba mayormente dentro del rango, en ayunas casi nunca bajaba de 116. Y al parecer eso era lo suficientemente malo como para que mi bebé tuviera muerte súbita (cosa que por cierto me dijeron con cero tacto), así que decidieron internarme para controlarlo. 

No, no fue de "vaya por sus cosas y regrese a tal lugar". Fue de "a ver cómo le hace pero de aquí no sale". Vvlv. Literal me sentí secuestrada. Le expliqué a mi jefa y le avisé a Vic y a mi mamá. Como no podía salir la camioneta, mi mamá me hizo la maleta y se la mandamos a Vic mediante Uber, y la idea era que él me la llevara cuando saliera del trabajo. El problema es que había dos horarios de visita: de 10 a 2 y de 4 a 8. En su hora de comida definitivamente no iba a poderse, así que supuse que iba a llegar en la tarde. Además me dijeron que no iba a poder tener acceso a mi celular (lo cuál al final no fue del todo cierto, pero al principio sí)  y no pude mantenerme en contacto con él. Así que cuando dieron las 8 y comenzaron a correr a los visitantes y él no había llegado se me rompió el corazón. 

Ni siquiera era por la maleta, la verdad la experiencia estaba cero bonita y me sentía asustada y bastante sola, y con el embarazo estaba más sensible todavía, así que me hubiera encantado verlo. De hecho estuve gran parte de la tarde cantando un arrullo, según para la bebé, pero creo que en realidad me estaba arrullando a mí misma. Y, como siempre, ya había convertido esa tristeza en enojo así que estaba hecha una furia pensando en nuestra discusión la próxima vez que lo viera. No, por supuesto que no se me ocurrió pensar en que hubiera tenido algún problema para salir antes del trabajo y menos en que el transporte no había cooperado ya que estuvo lloviendo torrencialmente casi del diario en esa época. Resulta que él había hecho de todo para llegar a tiempo, pero, había tenido que pasar a su casa porque como era viernes traía la maleta con la que se estuvo quedando sólo los fines de semana en mi casa, y en el hospital no dejaban entrar con nada mayor a una bolsa de mano pequeña (razón también por la que mi mamá me acompañaba a las consultas, para poderse quedar con mi bolsa y no tener que dejarla afuera, en alguna ocasión sí me tocó escuchar que le sacaron unos audífonos a alguien por dejarla "resguardada" afuera). Encima iba súper llenísima porque llevaba las cosas que había comprado para la bebé. 

Total, que su tía le prestó una sombrilla, por lo que por lo menos no se mojó, pero el metro estaba muy lento y llegó unos 10 minutos demasiado tarde para poder pasar a verme. Pese a ello, le rogó al guardia que lo dejaran entrar al menos a entregarme mis cosas y así es como llegó algo así como 8;15, cuando yo ya estaba llorando como ridícula. No pudo más que pasarme la maleta, llevarse las cosas que me estorbaban y darme un besito rápido antes de irse, pero con eso se calmó un poquito mi corazón. 

Estuve en el hospital desde ese viernes hasta el martes siguiente por la mañana, y estuve ahí sola casi todo el tiempo. Fue una estadía interesante, la verdad. Me alimentaba del chisme de las mamás vecinas (estaba en un cuarto de tres) y trataba de aprender una que otra cosa ya que yo estaba a nada de estar en su lugar. Me entretuve leyendo un libro que había comprado no hace mucho pero que siempre había querido tener y leer para la continuación de mi novela. Eventualmente también entendí que podía tener el celular siempre que no me lo vieran las jefas de piso, y no lo cargara ahí, así que también me entretenía con eso al final. De hecho los últimos días una enfermera me dijo que podía usar el cargador en la noche cuando estaba ella así que al final no estuve tan incomunicada. 

Mi mamá me fue a ver la mañana siguiente, y como sólo podía haber una visita al mismo tiempo, Vic fue el resto del fin de semana. Eso también ayudó un poco a desprender el curita, les juro que cuesta un montón cambiar el chip de que donde antes estaba mi mamá o mi mamá era la persona a quien tenían que llamar, ahora está mi marido. Extrañé mucho a mi mamá pero me agradaba tener a Vic ahí. En fin. De hecho esos días él se llevaba mi celular a cargar en el "descanso" entre horas de visita y me lo traía cargado en el segundo turno. Pobre Vic, la verdad es que es un sol, tenía un montón de trabajo porque tenía que completar unos cursos además de que ya estaba empezando el fin de trimestre, que siempre se pone feo, e incluso el domingo tuvo que desvelarse. Me gusta mucho la foto de él todo muerto durmiendo junto a mi cama. Cansado, pero allí. 



Además, también Os y mi tía Sara me fueron a visitar. Y medio mundo me estuvo mandando mensajes en cuanto se enteraron de que estaba en el hospital. La verdad es que me sentí querida. 



En realidad hubiera salido mucho antes. El día que entré resultó que no me dieron medicamento ese día porque por protocolo del hospital toda la medicación se empieza a dar por la mañana (una tontería, si me preguntan) así que el primer día estuve básicamente de gratis. El sábado me empezaron la insulina y resultó que estaba reaccionando muy bien, quizá me podría ir el lunes temprano si ese era el caso, pero a las 3 am volví a salir alta del azúcar y valió barriga otra vez. ¡Ah!, porque sí, estar en el hospital es que a cada rato te molesten por algo, ni dejaban dormir a gusto: que si me medían el azúcar, que si me daban/ponían medicina, que si te medían la presión y la temperatura, que si te hacían un estudio de cinturones para el bebé, que si te ponían el doppler para escuchar al bebé... 

La verdad me volví adicta al doppler, con el susto que me llevé de que mi Ajolotita podía tener muerte súbita, me relajaba saber que siguiera ahí. 

Como sea. La verdad es que aunque me sentí apapachada no fui fan de la experiencia. Terminé harta de doctores, además de que sentí que me robaron el que hubiera sido mi último fin de semana con mi marido antes de la bebé (aún faltaba otro, pero era el de las elecciones y él tenía que hacer guardia en el trabajo, cosa que sabíamos desde meses antes). Y aunque fueron cinco días yo lo sentí como una semana o más. Incluso me tomé una foto cuando fui liberada. Mi mamy fue a mi rescate por cierto,  y me consintió con café, no saben cómo la quiero. Me sentí niña chiquita lo cuál era gracioso considerando que tenía otra niña chiquita dentro a punto de salir. 



Pfft. Encima no me dejaban salir si no tramitaba mi incapacidad, cuando yo planeaba esperar hasta ya tener el bebé para poder pasar todas las semanas que dan con ella, pero bueno, total no faltaba tanto y estuvo cool descansar bien antes de tener bebita chillona. Ese mismo día aprovechamos para llevarla a la oficina antes de regresar a casa. 

Como ven esto ya fue la biblia, así que en otra ocasión vendré a contarles las pato aventuras que tuvimos que pasar para que saliera mi bebé, jaja. 
Hasta entonces.

Cuenta regresiva

Esto del embarazo ha sido un viaje. Lo estoy disfrutando mucho, a pesar de que conforme se acerca el final empezaron las incomodidades: desde abril mi cadera me duele horrible, siento perfectamente cómo se separan mis huesitos para dar paso al bebé, sobre todo cuando camino mucho o estoy mucho tiempo de pie. También en estas últimas semanas me estoy sintiendo más rellena. 

De hecho ha sido bastante gracioso, no fue sino hasta los siete o casi ocho meses que se comenzó a notar mi barriga en serio, aunque sigo sin subir de peso, pero cuando comenzó lo hizo sin parar durante un tiempo. De verdad cada día que amanecía podía notar que estaba más redonda que cuando me había ido a dormir. Ahora creo que ya no crece, sólo se siente más rellena. Pero es más incómoda esa sensación, porque siento que yo misma ya no quepo dentro de mi mismo cuerpo. Es muy gracioso a decir verdad. 

Sobre todo porque a pesar de todo eso, la verdad no quisiera que se acabe. Leo/escucho mucho en Internet sobre gente que "cuenta los días" para ya tener a su bebé entre sus brazos. Y no es que yo no quiera, pero la verdad es divertido lo consentida que me tiene todo mundo desde que estoy embarazada. Es gracioso cómo me cuesta trabajo hasta la más mundana de las tareas (como levantarme de la cama o el sillón). Sentir pataditas (que a veces son más bien golpes de karateka que te toman por sorpresa) y que se te mueva el relleno también es divertido. Y estoy durmiendo muchísimo, algo que hasta donde sé ya no podré hacer durante un buen rato, así que también está eso. 

Pero, invariablemente ya comienza la cuenta regresiva: mañana cumplo 36 semanas y se supone que la bebé tiene que nacer en la semana 38. Todavía no tengo la menor idea de cómo va a funcionar ese show, pero ojalá sea parto vaginal. Aunque he oído que inducido duele aún más, y que luego de eso hasta ir al baño es una tortura, y ya no vuelve una a ser la misma, siento que sería menos incómodo que tener una abertura de siete capas de mi pielecita y encima tener que atender un bebé gritón. En fin, ya se verá qué sucede. Últimamente estoy soñando con eso a menudo, creo que mi cerebro intenta hacerse a la idea de lo que tiene que enfrentar, el pobre. 

Lo único que me alegra de que ya casi reviento es que ya no tendré que ir tan seguido al médico. Estoy harta de ir al doctor, en especial porque por cuestiones de la incapacidad en el trabajo tuve que asistir al IMSS y todos sabemos que eso es horrbie de por sí. Encima me mandaron a La Raza y, a pesar de que mi mamy me lleva, sigue siendo horrible ir hasta allá, sin contar con que cuando tengo que ir normalmente son dos o hasta tres días seguidos y obviamente a horas indecentes en su mayoría. Odio los laboratorios, sobre todo. Y encima mis controles normales del bebé. Ugh. Ojalá cuando ya lo tenga no tenga que ver a un doctor en un año. 

En fin. 

También como ya casi reviento, hace dos semanas hicimos el baby shower. La verdad es que tenía mucha flojera porque no soy fan de los juegos de baby shower, no soy muy buena anfitriona, sentía que teníamos muchos invitados para el espacio disponible y además no sabíamos qué dar de comer, pero al final las cosas se fueron acomodando solas. La familia de Vic es un sol y nos ayudó mucho, en especial su prima Elizabeth. Ella organizó prácticamente todas las actividades, su familia se organizó para llevar un guisado y un refresco cada quién, y hasta el clima estuvo bien ese día: no llovió pero parecía, lo cuál ayudó a que no hiciera el calor infernal que ha estado haciendo todo el mes. 

Al final fueron los que tenían que ir y estuvieron los que tenían que estar, el lugar alcanzó a la perfección, y yo me divertí mucho decorando con ajolotitos tiernos y globos. Ah, y además nos fue súper bien con los regalos. Ya tenemos casi todo lo indispensable y eso que nosotros no hemos comprado casi nada.

En otras noticias, mi marido y yo ya tenemos cinco meses de casados y somos los más felices. Ya nos adaptamos a la rutina de fin de semana de preparar comidas, ir al mercado y hacer ajustes de la casa aquí y allá. A veces jugamos con el switch, otras tenemos que ponernos al corriente en algo del trabajo, y en otras ocasiones vemos series o vamos al cine. Aunque vamos a tener que adaptarnos a los cambios cuando Nitzia ya esté aquí. Ya nos habíamos hecho a la idea de que luego de la cuarentena nos iríamos a vivir a solos porque nos habían ofrecido un departamento a súper buen precio y en un excelente lugar, y a la mera hora sólo jugaron con nuestros sentimientos y se nos cebó. 

Bueno, para ser sincera yo todavía no me hago del todo a la idea. Definitivamente quiero hacerlo: me encanta la idea de tener mi propia casa y mi propia familia, ni hablar de despertar con mi marido todos los días (no amo nada en este mundo más que esa sensación). Pero también me ha resultado doloroso dejar el nido. Pensé que antes no quería por no dejar a mi mamá con la ogro de la abuela, pero la verdad es que en el fondo sólo es difícil dejar sola a mi mamá, y hasta cierto punto dejar de ser hija. Es algo con lo que hasta ahora no me había tenido que enfrentar y verga que es un curita que está doliendo arrancar. Pero bueno, trabajo en ello. Tampoco es como que nunca la voy a volver a ver ni nada ¿No? 

Aún así, el otro día empezamos a ver departamentos y la verdad es que es muy divertido. Es horriblemente complicado rentar en la ciudad porque piden muchos requisitos, algunos medio cabrones como tener un aval con propiedades en cdmx, y hasta comprobar que gana uno mínimo el triple de lo que vale la renta que ya de por sí son caras, pero, no sé, eso de ver lugares con Vic me ha parecido tierno y lo disfruto. Al final creo que vamos a tener que esperar otro poco porque es un gasto un poco de sopetón y ahorita aún nos falta un poco para completar lo del parto, más los gastos de que llegue la bebé como la cuna y cositas así. Pero ya llegará el día. 

De momento supongo que seguiremos como hasta ahora, o quizá venga a dormir más días y no sólo el fin de semana. Algo se nos ocurrirá. Probablemente venga a platicarles más cuando ya tenga una pequeña chillona entre mis brazos. 

¡Hasta entonces!

Pd: deseenme suerte, ya me está dando el nervio con el parto jaja

Ajolotito

Paradójicamente, nunca he sabido contestar si planeamos el bebé o se nos chispoteó. 
Yo diría que un poco de ambas. 

Para empezar, desde el principio nos aseguramos de estar de acuerdo en que ambos queríamos formar una familia un día. De vez en cuándo salía el tema y nos preguntábamos qué dirían nuestros papás de que los hiciéramos abuelos, y cuándo sería un buen momento. Vic, por ejemplo, pensaba que cuando terminara Economía, pero a mi me daba un poco lo mismo; ya voy adelantada con eso y yo ya tengo un carrera ¿No? No me pareció un impedimento. Además me encanta porque aunque es algo que siempre he querido, Vic fue la primera persona con la que lo pensé enserio. Era ver un bebé bonito y darnos un codazo, ver ropita en la calle y voltear a vernos con complicidad. El plan ya no era mío, era nuestro, aunque no tenía una fecha.

Por supuesto también sabíamos que era una posibilidad cierta puesto que, como ya les comenté, la pasión nos gana y hemos sido un asquito con aquello de la protección. Al final optamos por contar días, cosa que sabemos (y comprobamos) es fácil que falle. Así que en ese sentido podríamos decir que efectivamente se nos chispoteó. 

Por otro lado, yo sabía que era probable que pronto fuera a tener hijos. No como una profecía, sino porque ya es casi una regla en mi familia: las cosas se repiten como un ciclo sin fin. Mi madre se embarazó de mí a la misma edad que cumplí recientemente; ella y la abuela se llevaban exactamente 30 años; Sara y Mary Chica se llevan seis meses, y ambas tuvieron hijas el mismo año, con tres meses de diferencia. En fin. Así hay varios ejemplos que me dieron la pauta. La última vez que acudí al ginecólogo, poco antes de pandemia, me mencionó que cuando quisiera tener hijos tenía que tomar el ácido fólico desde un año antes. Así que con esa inminente sospecha, comencé a tomarlo después de mi cumpleaños, ya saben, por si las dudas. Resultó que apenas y lo tomé con dos meses de anticipación. 

Entre eso y la decepción que me atacó cuando sospeché que estuviera embarazada y la prueba resultó negativa, tampoco puedo decir que no lo quería. Me sorprendió que así fuera, porque obviamente tengo muy poquito con Vic y aunque todo ha sido maravilloso, en el fondo sigo esperando que el putazo me caiga de algún lado como suele hacer. No sé, es una sensación muy rara darte cuenta de que estas contenta con algo a pesar de que te tomó por sorpresa. También me preocupó que él no fuera a opinar lo mismo, pero incluso luego del falso negativo me dijo que le encantaría tener hijos conmigo, y no era de dientes para afuera porque no cambió de opinión cuando cambió el resultado. 

Así que nuestro Ajolotito, como nos referimos al bebé de cariño, fue la más planeada sorpresa. 

Y vaya que en muchos aspectos sí que ha sido una sorpresa. A pesar de que a mi me ha interesado el tema desde que era una niña y siempre ando viendo, leyendo o escuchando cosas relacionadas al embarazo y a tener hijos, hubo muchas cosas que me sorprendieron. Por ejemplo, no sabía (y no tiene ningún sentido para mi) que las semanas empiezan a contar desde la última menstruación. Por eso hubo confusión con cuántas semanas de embarazo tenía en un inicio. Yo sabía perfectamente que lo concebimos en nuestro noveno mesversario (jaja, la ironía), osea dos semanas antes de tener el positivo en la prueba, pero mi última fecha decía que ya tenía seis semanas. Cuando me hicieron el primero de tres ultrasonidos que deben hacerse, me corrigieron la fecha de última regla al 15 de septiembre (obviamente eso no es real, sé de buena fuente cuándo me bajó, gracias.) En fin, supongo que quizá me tardé en ovular, o yo qué sé, cosas médicas que una no entiende jaja. 

También me tomó por sorpresa lo caro que es tener hijos. Digo, sabía que es caro cuando nacen, pero ¿antes? El ácido fólico, las pruebas de embarazo, el laboratorio para confirmar las semanas de gestación, los doctores, que pagamos en dos lados para decidir con quién atendernos, y los ultrasonidos.... pfft. Tengo desde octubre en la total pobreza debido a todo eso (y la boda). Y no parece que vaya a mejorar. Este mes tengo que hacerme el segundo ultrasonido, luego creo que más laboratorios, y sepa dios qué más en los meses siguientes.  

Otra cosa que me tomó por sorpresa es lo cansado que es producir bebés. Considerando que estoy acostumbrada a ir y venir de CU del diario, que ahora me canse sólo de llegar al metro me parece inverosímil. Las escaleras ahora son mi peor enemigo, y tengo sueño todo el tiempo. Lo peor es que, ajá, tengo sueño todo el tiempo, pero cuando hay que dormir por la noche: es imposible. Me despierto mil veces, me cuesta volver a quedarme dormida, cuesta trabajo encontrar una posición cómoda y justo cuando ya te acomodaste, necesitas ir al baño. Cuando regresas y por fin puedes dormir, tienes los sueños más locos, vívidos y estresantes de la vida, así que despiertas estresada. Argh. Avisen que no se duerme desde antes de que la razón sea un bebé chillón. 

Mi cabeza es una revolución también. A veces me da mucho miedo y no estoy segura de que vaya a poder. ¿Qué se hace con un bebé, en especial con uno que no puedes regresarle a su mamá cuando ya no sabes qué hacer? A veces, cuando tengo mis cortos circuitos emocionales también me pregunto cómo me atreví a tener hijos. Me aterra tener esos arranques con ellos y lo que eso les pueda ocasionar. Sin mencionar claro que la pinche genética seguro no ayuda y quizá les deje una bonita herencia de pedos mentales. Encima lo que más me aterra es que vaya a darme depresión post parto, que no me sorprendería justo por los pedos mentales. Quiero ser una mamá feliz, no estarlo sufriendo. Pero bueno, al parecer tanto pánico y cosa también es síntoma del embarazo, otra cosa que no tenía idea de que pasaba. 

En fin. La verdad es que tampoco puedo quejarme, he tenido prácticamente 0 síntomas, a veces hasta se me olvida por un momento que estoy embarazada. Conforme pasan los meses ya es más difícil de olvidar. Hace dos semanas empecé a sentir un poco de peso extra en la parte baja de la barriga cuando me tumbo boca arriba, como cuando tienes un libro o el celular. Mi panza tampoco ha crecido mucho, aunque ya no puedo sumirla como antes. Tampoco he aumentado de peso (medio kilo en cuatro meses), lo cuál se agradece, aunque sí me puse un poco más redonda de la cara y me engordaron los bracitos. Y los antojos (de plátano, sobre todo) son terribles. En especial cuando ni puedes satisfacerlos. 

Ya vendré a contarles más cosas en algún tiempo. Por ahora soy la más feliz de que todo está saliendo bien: la vida de casada, aunque sólo la tenga los fines de semana, es muy bonita. Me encanta estar con Vic y a él conmigo. Me encanta que vamos a ser papás. Me encanta que nuestros papás nos están apoyando y no tuvimos que ver qué hacíamos porque me corrieran de casa o algo parecido. Me encanta que Ajolotito va a ser bebé dragón en el horóscopo chino, el cuál se considera una fuente de prosperidad para la familia, y así está resultando. Pudimos con los gastos extra, ahí vamos con el pago del parto, a mi marido ya le dieron un ascenso que le negaron dos ocasiones antes... 

En fin. Ya hacía falta que todo fuera bonito para variar ¿Uh? 

Dream On

El primero de septiembre se casaron dos de mis mejores amigos: Sofi y Arishai. La boda fue increíble a pesar de que fue chiquita, y de que sólo fue la fiesta, ya que se casaron por el civil un par de días antes. Casi todos los cocos estuvimos presentes y nos la pasamos increíble. Cristal se quedó con el ramo y mi Vic, con la corbata. No sé qué tenía esa corbata, pero menos de 4 meses después efectivamente nos casamos. 

Mi mamá tiene la culpa de cierto modo, jaja. A finales de ese mismo mes fuimos al cumpleaños de Naty, la hija de la pareja de mi cuñado, y se nos hizo un poco tarde, así que le hice algún comentario sobre no llegar a dormir. Fiel a su costumbre se puso como loca a decirme que de algún modo soy una zorra por dormir con el mismo hombre siempre que no me quedo en casa. Y, la verdad es que planeaba sí hacer el esfuerzo por regresar, pero me hizo enojar y decidí decirle a Vic que si quería quedarse en otro lado no había problema. La verdad es que no había oportunidad de pasar la noche juntos tan seguido como nos gustaría, así que ninguno de los dos pasaba de una oportunidad de hacerlo, menos aún porque las noches de pasión con ese muchacho son increíbles. Tanto, que la verdad somos pésimos para controlarnos lo suficiente para utilizar la protección como se debe, aunque lo intentábamos, pero habíamos estado aprovechando los días seguros de mi periodo para darle más vuelo a la hilacha. 

Había estado funcionando de maravilla por nueve meses, pero justo después de esa ocasión mi periodo se retrasó. Pensé en una ocasión que ya venía porque me dieron un par de cólicos, pero nada. A los pocos días me empezaron a doler los pechos, cosa que me pasa aproximadamente unos cinco días antes de mi periodo, así que pensé que ahora sí... pero nada. Para el día 6, con una semana de retraso más o menos, entré en pánico y me hice una prueba de embarazo. La pedí a la casa porque no tenía pretexto para salir por ella a la calle, la hice en ese momento e inmediatamente salió negativa. Recuerdo quedarme con una sensación agridulce: me asustaba mucho que fuera a salir positiva, pero de cierto modo me ponía triste que sólo era otro retraso, que tampoco es tan anormal. Creo que ya les había comentado que luego de la vacuna del COVID mi periodo se hizo muy irregular y, aunque justo todo el 2023 había regresado a la normalidad, tampoco era raro, pues. 

Justo le comenté a Vic ese fin de semana que salimos al cine y él todo lindo me dijo que le encantaría tener hijos conmigo, pero no pasó de ahí porque la prueba había salido negativa ¿No?. 

Dejé pasar otros días en los que nomás nada. Estuve investigando en internet, lo cuál es horrible porque al parecer los síntomas del embarazo y de que viene el periodo son los perros mismos jajaja. Hasta le pregunté a ChatGPT, quien dijo que el mejor momento para hacer una prueba era después de 10 días de retraso, así que esperé con la ansiedad a full, compré otra prueba, y esta vez la realicé en la mañana, como según yo deben hacerse, a pesar de las indicaciones de la cajita. Y pues, anda, que sale positiva. 

Justo ese día iba a acompañarlo a su escuela por su carta de pasante, así que armé un regalito improvisado con dulces y la prueba, y fuimos a lo que íbamos. Me dio después un pequeño recorrido por su escuela, y conociéndome lo bien que me conoce, me invitaba un café. Pero pues yo ya tenía una semana sin tomar café por si las dudas y no sabía cómo decirle que no sin soltar la sopa así que sólo le dije que mejor a ver qué encontrábamos afuera (de todos modos teníamos que desayunar y ahí literal sólo vendrían café) así que salimos y fuimos por unos taquitos. Yo seguía sin encontrar el momento o el lugar para decirle, pero luego del desayuno me dijo que ya debíamos irnos porque aún tenía que llegar a su trabajo y pues no me quedó de otra que darle el regalito allí mismo. 

Pensé que le pondría más atención a la prueba, pero lo primero que vio fue una nota que incluí que decía "¡Vamos a ser papás!". Debí haber grabado su cara en algo más que mi memoria, pero me volteó a ver con los ojos como platos y me preguntó si era en serio. Alargué la mano y le enseñé la prueba diciéndole que sí. Se emocionó muchísimo y me abrazó. Dos veces, de hecho. Siendo sincera solté la lagrimita en ese momento porque lo primero que me vino a la cabeza es que mi papá no había tenido la misma reacción, y pues ouch, pero a la vez me alegró mucho que mi bebé pudiera decir algo diferente. 

A partir de entonces mi vida cambió por completo. 

Ese fin de semana le dijimos a nuestros papás. Tuve que medio imponerle a mi mamá invitarlo a desayunar, donde le dimos un regalito con calcetitas para decilr que iba a ser abuela. La verdad es que también con eso se puso súper loca, pero la entiendo, le vinieron todos los recuerdos de Vietnam de lo que pasó conmigo y de inicio no le dio tanto gusto. Nos dijo que teníamos que casarnos y nos puso un buen de condiciones (onda tenía que ser el mes siguiente, y ahí en el pueblo y tal), cosa por la que la verdad la odié un par de semanas, porque aunque Vic dijo que sí, definitivamente no era la forma en que quería enterarme de que me iba a casar ¿Ya saben? 

Ahora que lo pienso, ese día no fue muy bonito que digamos. Después de decirle a mi mamá fuimos al ginecólogo a que me revisara, y aunque me hicieron ecografía endovaginal y mi última regla tenía ya 6 semanas para entonces, aún no se veía nada. El doctor me hizo otra prueba casera ahí mismo y volvió a salir positiva, pero marcaba muy leve, así que nos dio a entender que podría ser un embarazo ectópico o que hubiera algún problema y salí de ahí un manojo de nervios, entre lo de mi mamá y la preocupación de si estaba haciendo todo ese show para que al final no hubiera bebé. Saliendo de allí fuimos con mi suegro a darle la noticia igual que mi mamá. Le dio más gusto que a ella, aunque sí nos dijo un poco severo que le hubiera gustado que fuera diferente. A estas alturas: same, señor. Pero bueno, ya estábamos ahí jaja. 

Regresé a mi casa un mar de lágrimas. No sabía si sí estaba embarazada, no me había gustado que nos impusieran tener que casarnos y no estaba lista para casarme en menos de un mes (a pesar de que definitivamente sí quería casarme). Además y principalmente sentí que a nadie le había dado gusto lo del bebé como a Vic y a mí, y no podía entenderlo.( Lau, que fue la primera en enterarse, lejos de alegrarse se alejó de mi desde entonces.) Mi mamá me vio llegar así y me consoló y le bajó un poquito, aunque seguía necia con lo de casarnos, pero se puso menos severa que en la tarde y hasta me dijo que no me pusiera así porque tenía que cuidar al bebé. 

Un par de días después me hice una prueba en sangre que era el único modo de saber si sí estaba embarazada y de cuánto tiempo, y efectivamente, pero sólo tenía tres semanas, de ahí que no se viera nada en la eco. 

Al final las cosas se fueron acomodando. Vic me pidió matrimonio oficialmente el 8 de noviembre, un día como cualquier otro en los que fui a verlo a su trabajo para comer juntos y extrañarlo menos, me llevó al parquecito de la delegación que está cerca, y me dio unos aretes morados sencillos pero bonitos, e insistió en ponérmelos. Luego me preguntó si sabía con qué combinarían. Al preguntarle con qué, sacó de su otra mano el anillo y comenzó a ponerlo en mi dedo. Me miró a los ojos y me preguntó si me casaba con él. Estuve a nada de llorar de alegría porque pensé que ya no tendría esa experiencia. Mariana también se casó un par de semanas antes que nosotros, y anunciamos nuestros compromisos, sin querer, en la misma reunión. Definitivamente estaba celosa porque ella tenía un anillo y yo no, así que me alegró muchísimo sí tenerlo. Además, no tuve tiempo de mandarle mil opciones de la joyería que me gusta como para que supiera, y me sorprendió muchísimo que aún así hubiera conseguido un anillo que realmente me gustaba. Es negro con morado y una piedra enorme enmarcado con dos más pequeñas. Me hizo realmente feliz ese día. (Sin contar que me alegraba que el fiasco de la vez pasada no fuera el único anillo que revieiera, como temí)


Ese mismo fin de semana sus papás vinieron a mi casa a pedir mi mano formalmente, y nos la pasamos bastante bien, comiendo pastelito con chocolate para celebrar y platicando de nuestros planes y de sus vidas de nuestros padres. También empezamos a organizar un poco lo de la boda. Nos ofrecieron dinero, lo cual ya daba para algunos invitados, y así comenzó la planeación de nuestra boda cuasi-espontánea. La verdad eso también resultó muy divertido. 

Unos días después mi tío Jesús Arreola se puso enfermo y terminó en el hospital, y para animarlo decidí darle la noticia cuando fuimos a visitarlo. Al saber que nos íbamos a casar nos ofreció pagar el juez y que fuera en la parcela, un lienzo charro que tiene, y luego de comentarlo con Vic decidimos aceptar la oferta. Primera cosa que me daba en muchos años de ser mi padrino, por cierto, aunque en mayo también me dio dinero. Siempre que lo veía le pedía y nunca le sacaba nada jaja. 

Eso también representó un retraso porque llevar los papeles y tal, así que nos terminamos casando hasta diciembre, cosa que ya sonaba más decente para mi salud mental y que no le molestó del todo a mi mamá, considerando que de todos modos le estaríamos haciendo caso. Con ayuda de mi prima Ade que me ahorró muchas vueltas hasta allá (y faltan en la escuela, porque todavía terminé el semestre) nos terminaron agendando la boda el 17 de diciembre, justo en el aniversario de nuestra primera cita. 

Pero, como mi vida siempre es una tragicomedia y parece escrita por guionistas de Kdramas, pues el tío se puso cada vez más malo hasta que falleció tres días antes de la boda. Bien triste porque justo planeábamos mover los planes cuando supimos que estaba muy enfermo, pero nos dieron la fecha ese mismo día y ya no pudimos hacer nada más que hablar con él, pero dijo que pasara lo que pasara él ya había dicho que se hacía, y pues se hacía. Como cereza del pastel, su nieto nació el mismo día que él falleció, aunque se alcanzó a enterar. Les digo, un drama. 

Por lo mismo y los recursos limitados fue una boda cortita, aunque yo me la pasé de maravilla. A pesar de esos dramas, de que llegamos tarde, de que hubo un buen de desorganización, y así, la boda estuvo muy bonita. Con los dramas de la herencia la mitad de mi familia no fue, pero estuvieron los importantes, y obviamente mi verdadera familia a.k.a. mis amigos. Me gasté un mes de mi salario en el vestido, pero valió cada centavo porque me veía fabulosa. Después de la ceremonia (que me gustó muchísimo) la banda de mi primo Toño (Nucleoma) tocó una hora, después hubo unas palabras de nuestros papás (mi mamá me hizo llorar) y al final dos horas de mariachis. 

La ceremonia en sí también me gustó mucho. El juez dijo cosas bonitas y nos dio buenos consejos, algunos que hasta parecían personalizados para nosotros, porque incluso mencionó la diferencia de creencias, cosa que sorprendentemente hemos llevado muy bien. De hecho yo andaba con toda la intención de soportar el show de casarnos por la iglesia si eso era lo que Vic quería, pero creo que los de su iglesia no están tan contentos con cómo pasaron las cosas entre nosotros, ja, y pues no les vamos a andar rogando así que yo me lo ahorro y ellos se lo pierden. Si me lo preguntan, los de la iglesia son medio mensos, cuando empecé a acompañar a Vic a sus cosas religiosas mi mamá me hacía burla de que me iban a convertir, y todos aquí sabemos que eso no iba a pasar, pero ni siquiera lo intentaron, o si lo hicieron más que acercarme me ahuyentaron jaja. Justo un poco antes de lo del bebé que fui con ellos la última vez, una doña se puso a regañarme y a decirme que si yo no creía no ibamos a hacer trío con el señor, digo, que no iba a estar Jesús en nuestro matrimonio y que no iba a funcionar y que mejor no hiciera perder el tiempo al muchacho. Excuse you. Si no funcionaba la que iba a andar perdiendo el tiempo ultimadamente era yo, no es como que a los hombres no les subiera el atractivo justo a esta edad. 

En fin. Lo importante es que contrario a los pronósticos, Vic y yo no hemos tenido ningún problema con ello. Yo trato de acompañarlo en sus creencias, aunque no comparta, y él me deja hacer mis chistes herejes y burlarme de los aleluyos. Me preocupó en cierto momento el tema, sobre todo cuando fue obvio que no aprobaban nuestra unión, pero para mi sorpresa y alegría Vic quiere estar conmigo sin importar nada. Y eso ha sido lo más cercano a un conflicto de lo que hemos estado, creo. Al principio me preocupaba un poco porque las relaciones se crean en el conflicto ¿No? Y no estoy diciendo que tenga que haber conflicto todo el tiempo, pero, ¿cómo vamos a saber si somos un buen equipo sólo en las buenas? Tendríamos que pasar una prueba de fuego, digo yo, para saber que realmente somos tan buena pareja como creemos. A la vez, me parece increíble que en más de un año juntos nunca hayamos tenido un problema. Quizá somos así de buenos. Lo más cercano fue en navidad que tuve un breakdown, porque soy yo jaja. 

Resulta que el día que nos hicimos novios había acompañado a Vic a comprar los regalos para su familia ya que tienen la tradición de hacer intercambio cada año, un día cercano a navidad. Este año no obstante no me invitó a hacer las compras con él. Con como soy la verdad es que me lo tomé personal, pero luego me dio a entender que no lo hizo porque me había comprado algo a mi, y pues así ya no había problema y volví a ser feliz. Pero, cuando fuimos a saludar a su papá en navidad, se pusieron a intercambiar regalos allí, y ya no sé si hubiera estado peor que pasaran de mi, o que su papá nos compró algo para los dos, pero la verdad me sentí muy incómoda de que no me hubieran incluido, y se me sumó a que tampoco me habían invitado al festejo de titulación de su hermano un mes antes. (Siendo sincera, ni quería ir. Pero supuse que iba a tener que ir, ya tenía preparado el outfit y todo pero la invitación nunca llegó. Y bueno, al cabo que ni quería, excepto que su familia decidió aprovechar la reunión para festejar el cumple de Vic que era una semana después y entonces también se me excluyó de eso ¿No? Y pues eso sí me puso triste.) En fin, que fueron varias cosas medio por los mismos días, así que me enojé, porque a estas alturas ya sabemos que confundo tristeza con enojo ¿Verdad? 

Pero Victor es un sol y vino apapachándome todo el camino, aunque sin hacerme hablar de eso porque supongo que se dio cuenta que de momento no quería discutirlo, y cuando se dio cuenta de que estaba llorando se puso a decirme que sentía mucho hacerme sentir incómoda y que no era su intención y lo mucho que me ama de mil formas diferentes 💖, así que pasé de no querer ni verlo (literal le había dicho que me iba sola, pero se las ingenió para pegárseme de todos modos jaja) a ponerme tristecita por andar de exagerada, aunque él juraba que no exagero, y no hubo más problema. Esa noche lo platicamos y entendió muy bien mi molestia y yo entendí que no fue mala onda ni que no me quieran en su familia, sólo falta de habilidades sociales porque #hombres jeje. 

¡En fin! La vida fue una revolución desde que supe lo del bebé hasta la boda entre los preparativos, los doctores, la escuela y el trabajo, pero luego volvimos a la normalidad y la calma. Pasamos las fiestas juntos, en navidad aquí con mi mamá y en año nuevo con la familia de su papá, y nos la pasamos súper bonito en ambas fechas. Mi ahora marido viene a quedarse los fines de semana a mi casa, donde vamos al mercado y hacemos de comer y mandados aquí y allá, vaya, una probadita de la vida de casados que realmente disfruto mucho. Los fines de semana se sienten como un puente, y entre semana no puedo esperar a verlo otra vez. 

El bebé va de maravilla. Aunque en noviembre me dio infección estomacal que sí me hizo vomitar hasta el desayuno, no he tenido mayores molestias. Algo de nauseas aquí y allá, sobre todo al principio. Ahora ya tiene 18 semanas, osea cuatro meses y medio, y ya me empiezo a sentir más gorda y a tener dificultades para moverme, pero eso empezó apenas hace unas semanas, la verdad es que antes de eso en momentos olvidaba que estoy embarazada. Ya les iré contando más adelante cómo evoluciona eso. 

La verdad es que a pesar (o quizá, a raíz) de que siento que muchos de mis sueños se están cumpliendo con esto, no voy a mentirles y todavía ando cojita en cuanto a la carrera profesional. Y se me complica más ahora porque no sólo sigo sin saber qué quiero de la vida (más allá de mi familia), pero ahora el bebé me pone un par de obstáculos. Pero, no pasa nada, trato de no caer en pánico y tomarme tiempo para resolverlo. Tal como le dije a Vic, todavía no sé qué quiero, pero tengo claro que lo que sea que quiero lo quiero a su lado. Así que en realidad no hay prisa. En esta última crisis existencial entendí que cuando no sabes a dónde ir es mejor quedarte un rato en donde estás y dejar que el mapa se te aclare, a tener prisa por tomar una dirección y terminar peor de perdida. 

Dudo que les pueda estar yendo mejor que a mi, pero ¿Qué tal su año? Ojalá también haya empezado bien. 

Bonito 2024, fantasmitas que me leen. 

Eso fue casi lo último que me dijo Mamá Naty antes de fallecer el 18 de julio de este año. Y creo que la frase resume bastante bien la relación complicada que tuvimos, sobre todo al final. 



Lo peor del asunto es que justo en los últimos días todo iba bien, y fue medio inesperado, así que sí fue un poco traumático todo lo que pasó. Resulta y resalta que unos días antes, como a finales de junio, corrieron a mi tía Selina de su casa. Estaba viviendo en la casa de su suegra, que falleció un año o algo así antes. Había alguna especie de pleito legal por el departamento entre la hermana de mi tío y mi tío, pero estaban viviendo allí porque ellos la habían cuidado en sus últimos días. En fin, que llegaron con judiciales y los pusieron de patitas en la calle, así que le terminaron diciendo a mi abuela que si los dejaba vivir aquí mientras encontraban otro lugar, y así lo hicieron. 

Por extraño que parezca en realidad estábamos conviviendo bastante bien. Mi "oficina" en el comedor de la casa se hizo oficina compartida con el tío, la tía le estaba dando de desayunar a la abuela súper temprano que se iba a dejar a su nieta a la escuela (y así no se enojaba con nosotros por no darle a la hora que ella quería, como casi siempre). Y en realidad no fue del todo molesto, la casa se construyó cuando vivía aquí mucha gente y ni siquiera nos estorbábamos mutuamente. Lo de la mudanza es lo que estaba siendo un show, mi tia llenó el cuarto de los triques, la accesoria chiquita, y los dos cuartos de atrás de sus cosas. Diario venía gente a ayudarles a ordenar las cosas, porque por lo intempestivo del asunto sólo habían echado las cosas al "ahí se va". Y eso significó que tenían las puertas y ventanas del pasillo abiertas gran parte del día, que creo que fue lo que empezó el problema. La abuela se enfermó de gripa, aunque era una gripa normal. Lo malo fue que se confió de que se estaba empezando a sentir mejor y salió a regar sus plantas. La señora nunca se podía quedar quieta en un lugar. 

Lo que la terminó de chingar fue el drama familiar, porque vamos, todos sabíamos que pasaría en cuanto leyeron que la tía Selina iba a vivir aquí. ¿O no? 

Resulta y resalta que mi mamá trajo a un muchacho para que lavara los autos, pero al abrirle la reja para que se fuera, la perra de mi tía (su mascota pues) se salió echa La Mocha. Tanto mi mamá como el chico corrieron detrás de ella. Yo estaba dormitando cuando pasó, y escuché a mi mamá gritar como desesperada "Selina, Selina, tu perrita!". Como pude me levanté y fui atrás de ellos con todo y que estaba en camisón porque ese día no se me dio la gana ponerme ropa, ja. Chingado perro corrió tan rápido que aunque salí casi luego luego yo ya ni siquiera alcancé a ver para dónde habían corrido. Tanto unas personas afuera de mi casa como los checadores de combis de la esquina me ayudaron diciéndome hacia donde habían ido. Ayudé a buscar un rato pero me aburrí y me dio frio y la neta ni es mi pinche problema, así que me regresé a la casa. Mi mamá se tardó como una hora en regresar. Nada de perro. Lo estuvieron buscando por todo el pueblo, hasta dentro del mercado y preguntando en negocios y a los que pasaban, y nada. 

Total que cuando llegó ya le dijo a mi tía Selina. Yo no le dije nada porque ya la conozco de dramática (y asún así me sorprendió, no podía ni abrir la puerta para salirse; hasta mi tío dijo que no se había puesto así ni cuando la corrieron de la casa JAJA). Total que se puso toda loca, me dijo que le dijera a Paty que la ayudara, y se salió a buscar al perro. Mi abuela también se fue a esperar al zaguán a ver si aparecía y por más que le rogaron el señor de la Pulquería y mi mamá que se metiera a la casa porque estaba enferma, no quiso. Todo esto ocurrió ya como a las 6-7 de la tarde, así que mi mamá le llevó su sueter aunque sea. Estuvieron afuera un rato, luego creo que regresaron mi tía, mi prima, y el engendro de ésta. Y al entrar a la casa la pinche escuincla se puso a decirle mamada y media a mi mamá, como que por envidia había dejado salir a su perro (?) que no le tenía tantito respeto, que por eso la había dejado el papá de su hija (?!) y que la maldecía. 

WHAT THE ACTUAL FUCK

En todo caso no es nuestro papá el que es un preso convicto por asesinato, del que además sabemos de otro aunque no lo hayan condenado, y le sospechamos uno más. Tampoco es mi mamá la que literal se anda cortando las venas porque no la quieren, o anda rebotando entre casa de su mamá y de sus abuelos porque nadie la soporta por mucho tiempo. Y si hubiera sido por envidia dejamos salir a su pulgosa y luego nos hacemos las locas que no tenemos idea de qué pasó, porque si tanto les importaba deberían estar más al pendiente de ella. Pero bueno, cosas aparte. 

Yo no lo escuché porque les digo que a mi me valió tres kilos de barriga después de un rato, pero de repente llegó mi mamá bien sacada de onda diciéndome que no íbamos a ir a los XV del engendro, porque resulta que el 1° de julio era su fiesta de XV. El problema es que yo planeaba hacer las presentaciones de Vic con la familia en esa fecha así que era importante ir, así que le exigí que me dijera por qué no, ya que no me quería decir. Y ya cuando me dijo obviamente me prendí y le fui a partir su madre a la escuincla. O al menos lo intenté, porque mi madre me detuvo en el pasillo. De todos modos nos agarramos de las greñas literalmente porque luego luego salieron bravas las tres en cuanto escucharon el alboroto en el pasillo. Me daban ganas de estrellarle la cabeza en la ventana del pasillo pero hasta eso me contuve, nomás la tenía de los pelos. Luego mi tía Selina también se puso literal como si la quinceañera fuera ella a jalarme del cabello también y luego a gritarle a mi mamá, como no se sabe otra, eso de que según está de arrimada. Yo dejé de pelear porque cuando sentí ya estaba Mamá Naty, salida de quién sabe dónde, entre la escuincla y yo, y me daba miedo empujarla o algo. Todavía la escuincla ridícula me dijo gorda (nah, ¿enserio? 😧), me echó Raid 😂 y me aventó el agua del perro, como si me fuera a encoger más jajaja. En fin. Total que mi prima Paty al final puso el orden y ya nos separó. Para colmo de todo en eso les hablaron que ya habían encontrado el chingado perro porque mi prima ofreció una recompensa en WhatsApp. (Así que su pinche drama de gratis). 

Extrañamente, a pesar de que con la pelea se enojó porque no supo ni qué había pasado, cuando le explicamos se puso de nuestro lado. Ni siquiera fue a la fiesta aunque ese día no estaba tan mal todavía, creímos que se había ido y se quedó a escuchar música en su cuarto. Con mi tía Selina creo que dejó de hablar bien y ésta le dejó de hacer de desayunar, así que volvimos a desayunar juntas los últimos días. Nos dijo que no soportaba a la escuincla con un coraje que me recordó a Papá Raúl cuando temblaba de coraje, y a mi hasta me dijo que le hubiera dado uno en la cara para que se le notara en la fiesta jejeje. Para que vean de dónde sale una como sale. 

En fin, volviendo al tema. ¿Qué tenía que ver todo esto con la muerte de Mamá Naty? Bueno, pues que se juntó que se enfermó, que se confió apenas se sintió un poquito mejor, y que se salió a ser necia en el frío cuando pasó todo, y pues se puso peor. Además, como estaba medio seria, al principio con nosotras cuando pensó que habíamos empezado el pleito, y luego con ellos cuando se dio cuenta que no era así, y pues tardamos en darnos cuenta de que andaba mal. Además le rogaron dos días antes que fuera al doctor, o uno, y no quiso hasta que ya estaba bastante mal. Tuve que hacer de enfermera como en enero con mi mamá poniéndole las nebulizaciones que le mandaron, pero en la quinta nebulización empezó a sentir que le faltaba el aire. Hasta me dijo "Miriam, ahora sí ya me ahogaste", entre broma y falta de aire jaja. 

Y pues el resto es historia. Le trajimos el concentrador de oxígeno, buscamos mil doctores que quisieran venir a verla aquí (al parecer ya nadie quiere), el que le mandó las nebulizaciones si vino y nos recomendó meterla al hospital. Mis primas también estaban necias que la lleváramos, que ellas tenían una conocida (ex de mi primo Hugo) en un hospital público, en fin, que fue un show, la terminamos llevando de entrada por salida porque la opción era intubar y sólo había 10% de probabilidad de que sobreviviera y ella no quería eso, así que la trajimos a la casa. Estuvo bien y de buenas un par de días todavía. Esa primera noche le pusieron un parche de morfina y estaba tan drogada que se puso a platicar con todos los nietos que andabamos por allí, a contarnos sobre cuando conoció a Papá Raúl y cosas así. Eso de que me quiere aunque sea grosera me lo dijo esa primera noche. 

Todavía nos llevamos varias anécdotas de los días que estuvo bien. A pesar de que estaba mal estaba de capataz mandándonos a todos a hacer cosas. A ver a los maridos, a ofrecerle cosas a los tíos, a traer el pan o cosas para la comida, a dar de comer a los pájaros, a regar las plantas, etc. Esa era su personalidad, mandona e intransigente porque le gustaba que las cosas salieran bien. Incluso nos mandó a tomar café en la vajilla de lujo el primer día. A mi también me hizo gracia que nos mandó a tirar las cosas de mi tía Selina del sofá-cama para que pudieran acostarse los que se quisieran quedar, y que en una ocasión cuando ya se sentía mal nos dijo a Luis Emilio y a mi que "quién iba a pensar que se iba a morir por una pinche perra". Lo peor/mejor es que de hecho la escuchó mi tía Selina jaja. Pero bueno, aunque me hace gracia la verdad es que ya estaba grande y ella tampoco se ayudó porque necia también era su segundo nombre. 

En una de esas también ya mero se nos muere ahogada con una pastilla. Le estabamos dando sus medicinas como normalmente, y ella podía comer y beber bien, pero en una ocasión se empezó a atragantar hasta ponerse morada y creo que ya mero no la cuenta, de no ser porque Sara y Christian iban llegando y Chris le hizo maniobra de Heimlich, aunque la terminó lastimando de una costilla al menos logró que viviera si quiera un par de días mas. Eso de comer y tomar bien se fue deteriorando al punto de que al final le dabamos literal como bebé en un biberón rosita. 

Al final de cuentas llegamos a la conclusión de que quiso hacernos convivir un rato. La vino a ver la mayor parte de la familia, y estuvimos turnándonos para cuidarla hasta que no dio más. Esa noche nos habíamos quedado mi mamá, mi tía Lala y yo. Como en ratos estaba muy intranquila ,me dijeron que le cantaba y le estuve cantando canciones de Amigo the Devil, y poniéndole versiones para bebé de Nirvana, Guns and Roses y Rammstein. También fuimos a buscarle algo a la farmacia muy de madrugada. Me acababa de ir a acostar, como a las 7 am, y a las 9 y cacho me habló mi mamá otra vez que estaba muy mal Mamá Naty. El oxígeno estaba al máximo y parecía que se ahogaba, y, en fin, estuvimos con ella hasta que su corazón se detuvo y pues, aja. Al final falleció a las 10:40 de la mañana del 18 de julio.



Y pues, qué les digo. La verdad es que por el contexto de que al final nos defendió, nos estábamos llevando bien, y el montón de anécdotas tiernas pues la verdad es que sí me afectó bastante más de lo que pensé. Soy una pésima persona y teníamos una relación tan mala los últimos años que a veces creía sinceramente que ya quería que se muriera, pero ya estando aquí la verdad es que no. Sí se siente un poco de libertad ya no estar en la misma dinámica familiar tóxica que llevábamos con ella, pero en el fondo la quería mucho. Esa dicotomía es algo que tengo que trabajar seriamente, porque hay mucho de ella que veo potencialmente en mí que no me gustaría fomentar para nada. Muchas veces lo dije, era un muy buen ejemplo de aquello que no quería. Pero también era una mujer fuerte, entregada, amorosa, generosa y un montón de cosas que ojalá algún día puedan decir de mí, y que voy a abrazar en el alma siempre. 

También me hizo sentir un poquito mal que ya no conoció al bebé que estoy cargando, aunque también recuerdo que un día que llegué tarde de ver a Vic me dijo que si salía con mi domingo siete me iba a correr de la casa, así que quizá es lo mejor jajaja. Y sí, leyeron bien. Voy a ser mamá. 

Pero como siempre, eso es algo que vendré a contarles en la próxima entrega. 
Ta-ta. 

Si ya se aburrieron de leer sobre mi rompimiento, siéntanse libres de saltarse el post. Yo sigo haciendo un poco de catarsis porque sigo un poco podrída, aunque no es por él. Solo, no sé, fue complicado. 

Al final me pregunto si realmente lo mandé a la goma, o si fue él quien me descartó hace mucho y yo sólo me dejé de hacer pendeja. ¿A quién le dan pan que llore? Él nunca iba a soltarme porque soy una novia increíble. También me dejé de hacer pendeja sola, porque hacía mucho tiempo que no era por él. Sólo se juntaron la conveniencia, mi hipergamia, mi propia presión social-mental respecto a la edad, las mentiras de Disney y la cultura mean girls.

No lo quería a él, pero era muy cómodo estar con él. Era muy servicial, y más veces de las que no me hacía la vida más fácil con favores, aún si era algo recíproco, seguía siendo conveniente para mí tener un taxi, un hombre fuerte, un mandadero, un lugar para escapar de mi familia, una chequera para hacer cosas para las que no me alcanzaba el dinero. Justo es la principal razón por la que supe que hacía tiempo que no era por él cuando terminamos: extrañaba muchas cosas, pero no besos, ni abrazos, ni aromas, ni caricias. Extrañaba favores y comodidades. Y pues, qué triste ¿No? 

No lo quería a él, pero era muy buen partido. Y no quiero decir que nunca lo quise, o que no le tuve cierto cariño hasta el final, ni mucho menos que no me la pasaba bien cuando hacíamos alguna cosa juntos. Pero, de ahí a sentir un amor sincero, hacía tiempo que había una brecha. Tengo notas de marzo pasado en mi celular hablando de lo miserable que era, que nunca llegué a publicar. Mi Twitter suena a que era miserable, por más que a veces fingía alegría sólo por demostrarle a ciertas personas que no se iban a salir con la suya y que ahí era. Mis post de Facebook están igual o hasta peor. En fin, no lo quería a él, pero estaba dispuesta a ignorar que no era feliz porque sonaba bonito decir que el que sería mi esposo era doctor. Sonaba bonita la vida que podríamos tener con el nivel de vida al que eso me daba acceso. No lo quería a él, pero quería a su familia. Me había acoplado bien con ellos, pese a que ni ellos ni yo somos perfectos, y ya hemos establecido que yo tengo una estúpida necesidad de buscarme una familia porque la mía se rompió cuando era chica y siempre lo resentí, porque entonces no entendía lo que estaba pasando y en mi mentecita de niña, de algún modo fue mi culpa.

No lo quería a él, quería casarme y formar esa familia que había soñado. Con alguien, no con él. Él era una pieza intercambiable que ya había presumido con mi familia y que estaba empeñada en que funcionara, aunque fuera a fuerza. 

No lo quería a él, quería ganar. Quería cumplir la fantasía pendeja de que alguien me eligiera, pero reflexionando... eso siempre es una ilusión ¿No? Ser su novia no cambió nada, tener un anillo no cambió nada, podríamos habernos casado y no cambiaría nada. Quizá por eso es que me desencanté un poquito de la idea del matrimonio. Lo que me gusta de esa idea es eso, el compromiso, que representa a alguien diciendo "quiero quedarme contigo a pesar de que tengo opciones", pero eso es una decisión que puede dejar de tomarse cualquier día, no es una consecuencia del matrimonio. Es consecuencia de la madurez y el compromiso que ese alguien tenga contigo, y lo va a tener con o sin matrimonio de por medio... siempre que eso sea lo que quiere. Y nunca fue lo que Loui quiso, o al menos no conmigo. Tuvo que haber presión social de por medio para que decidiera que sí teníamos una relación formal, desde ahí estuvimos mal. 

La verdad me hace gracia hacer un recuento de las veces en que eso se fue a la mierda y todos fingimos demencia: 

¿Que dijo su mamá que siempre no, luego de la entrevista de la maestría? Descartado. 
¿Que me dio señales confusas los 6 meses siguientes? Descartado.
¿Que se besó con su amiga y me cambió por ella al año y medio? Descartado. 
¿Que quería regresar en cuanto aquello no funcionó? Noo, mi compa. 
¿Que la condición fue que ya no se viera con su amiguita? ¡Menos, mi compa!
¿Que ya no le tenía confianza y tenía que revisar su celular de vez en cuando para sentirme un poquito menos insegura? Descartado.
¿Que besé a un vato de la maestría, por ebria, por venganza, o por hipergamia? Descartada yo. 
¿Que abusó sexualmente de mi estando ebria el día que le conté lo anterior? Mil veces más descartado.

[Disclaimer: Como el señorito ya mandó a su can de ataque en turno a regañarme, debo aclarar que lo que pasó es que Luis Alberto Flores Montaño se aprovechó de mí cuando estaba ebria (muy, muy ebria, le vomité el baño esa vez y me puse bastante impertinente, así que era imposible que tuviera dudas sobre si estaba ebria o no). Recuerdo estar subiendo a su habitación para dormir justo porque estaba ebria, y lo siguiente que supe fue que estaba dentro de mi, algo que en ese momento, luego de que justo me había puesto ebria porque estábamos discutiendo, no era algo que yo quisiera. Aquí y en China eso se considera abuso sexual por más que fuera mi pareja en el momento. Listo, esa era la aclaración. Si no quieres que hablen de tí, no des motivos. Y para la otra ten los huevos de decirlo tú. ;) (Es broma, get lost, dude.]

 
¿Que me daba por salir de antro o con amigos que sé perfectamente que quieren conmigo sólo por chingar y ponerlo a competir? Descartada.
¿Que buscaba atención de otros (de esos que querían conmigo) cuando no recibía lo que esperaba de él? Descartada
¿Que me abrí un perfil de Facebook Parejas y tonteaba de vez en cuando, aún si nunca llegué a nada con nadie? Descartada por andar de disponible. Porque eso fue en pandemia, justo cuando me obligaron a pasar más tiempo conmigo y haciendo cosas por mí y para mí que al final me hicieron darme cuenta de que no quería estar en donde estaba. Pero yo lo confundí con mis ganas de arruinar todo lo que está de pie sólo porque lo demás está dlv (como con Alejo) y por eso no me hice caso a mi misma. Pero sí me dejó de importar la relación hasta cierto punto, y en retrospectiva debí salir de ahí entonces.

En fin, continuando: 
¿Que minimizaba mis sentimientos con el drama de la tacita? Descartado. Eso fue lo que de mi lado lo rompió todo, así que no entiendo por qué esta lista sigue y sigue, y no me sorprende que todo lo anterior pasó en cuatro años y todo lo siguiente en menos de uno. 
¿Que le valió madre que me pasé una tarde llorando en sus brazos por ese desmadre? Descartadísimo.
¿Que veía a su amiga a escondidas, sabiendo que eso me iba a lastimar? Descartado.
¿Que me mintió a la cara cuando me di cuenta de que la veía? Descartado.
¿Que tuve que revisar su celular para enterarme de la verdad? Descartado.
¿Que su solución para hacerme regresar luego de eso fue manipularme con un anillo (y de promesa, no de compromiso)? Noooo mi compaaa 
¿Que lo primero que hice luego de cortar fue ir a acostarme con mi ex a la que le traía ganas? Descartadísima. Aparte, siendo sinceras, eso fue al día siguiente o a los dos días de haber aceptado regresar. 
¿Que la condición para aceptar regresar fue querer controlarlo y obligarlo a alejarse de su amiguita? Descartado 
¿Que estaba súper pasivo-agresiva porque en realidad ya no quería estar ahí, sólo no tenía los huevos para soltar, porque para mí era soltar mis aspiraciones? Descartar. 
¿Que dudó y me pidió un tiempo, porque, otra vez, nunca fue lo que quiso? Descartado. 
¿Que su "querer un tiempo" era gestionar seguir viendo a su amiguita? Descartadísimo.

Y bueno, ahí sí lo mandé alv, pero ¿se dan cuenta? Esa relación se debió ir alv 5 años antes, en 20 ocasiones anteriores. Esa ya era una porquería de relación tóxica que perfumábamos para no oler nuestra propia mierda, porque como podrán ver mías también fueron varias putadas. Pero justo por eso me terminé decidiendo a salir de allí, porque no me estaba gustando la persona en la que me estaba convirtiendo esa dinámica nuestra. Siempre me ha gustado la atención, es la sociedad en la nos hemos criado, pero no me gustaba ser alguien que accionaba sobre eso. 

En fin. Solo les comparto un poquito de la reflexiones que he hecho en este tiempo. La verdad es que han sido tiempos extraños, porque aunque no hacía falta pasar un duelo, la verdad es que encontrar a Vic tan rápido hizo que tampoco me diera tiempo de lidiar libremente con mis emociones, en especial con todas estas cosas de "¿Pero sabes qué es lo que más me emputa?". No se hagan eso y dense un ratito. A mi me ganaron las circunstancias porque sólo me estaba divirtiendo cuando lo encontré y no esperaba encontrar oro sin buscar nada, y por supuesto que no voy a dejarlo ir sólo porque tengo cosas que resolver, pero sanar así a marchas forzadas está cero cool, no se los recomiendo. A veces me entra la culpa de estar procesando esto cuando ya tengo a alguien que me hace feliz y a quien quiero tanto, pero es normal, está bien. Lo importante es irlo procesando justamente para no dejar que personas ajenas paguen los platos que no rompieron. 

La experiencia me sirvió para madurar algunas inseguridades y dejar ir algunos miedos absurdos, y para entender cosas sobre mí que tengo que trabajar si quiero que mi próxima relación funcione. Para empezar estoy tratando de no ser tan controladora ni convertirme en su mamá, sobre todo en tanto a dejar de ser confrontativa y regañona por más que lo haga con buena intención, y a alejarme en lugar de querer cambiar a alguien a quien ya le perdí el respeto y no concibo como un adulto capaz. También a entender que no toda su vida tiene que girar en torno a mi, que no tengo que ser la número uno para todo, incluso si con Luis no funcionó porque en cuanto bajé la guardia metió a Aline a la ecuación, a la próxima ya sé que la decisión a tomar es irse y no quedarse a pelear una batalla que no es mía, porque si cuesta trabajo no es amor, y no es ahí. 

Estoy dudando mucho qué hacer con el anillo. Quería guardarlo para enseñárselo a mis hijos (?), no sé, una prueba de que pasó y no son las historias que me invento, pero luego dije que qué verga van a querer ver que tengo el anillo que me dio otro idiota y no su padre jaja. También me gustaría sacarle provecho, pero no sé, tampoco es un anillo caro. Pensaba regalarlo, pero no sé qué tanto creer en eso de las vibras y pinches malas vibras nuestras no se las deseo a nadie. 

Sobre todo, no sé si aferrarme a él pueda interpretarse como que me aferro a Luis, porque para nada. Así que quizá termine lanzado al mar. No lo sé. 

En fin. Si llegaron hasta acá, gracias por gustar del chisme. 

Ta-ta.