Dream On

El primero de septiembre se casaron dos de mis mejores amigos: Sofi y Arishai. La boda fue increíble a pesar de que fue chiquita, y de que sólo fue la fiesta, ya que se casaron por el civil un par de días antes. Casi todos los cocos estuvimos presentes y nos la pasamos increíble. Cristal se quedó con el ramo y mi Vic, con la corbata. No sé qué tenía esa corbata, pero menos de 4 meses después efectivamente nos casamos. 

Mi mamá tiene la culpa de cierto modo, jaja. A finales de ese mismo mes fuimos al cumpleaños de Naty, la hija de la pareja de mi cuñado, y se nos hizo un poco tarde, así que le hice algún comentario sobre no llegar a dormir. Fiel a su costumbre se puso como loca a decirme que de algún modo soy una zorra por dormir con el mismo hombre siempre que no me quedo en casa. Y, la verdad es que planeaba sí hacer el esfuerzo por regresar, pero me hizo enojar y decidí decirle a Vic que si quería quedarse en otro lado no había problema. La verdad es que no había oportunidad de pasar la noche juntos tan seguido como nos gustaría, así que ninguno de los dos pasaba de una oportunidad de hacerlo, menos aún porque las noches de pasión con ese muchacho son increíbles. Tanto, que la verdad somos pésimos para controlarnos lo suficiente para utilizar la protección como se debe, aunque lo intentábamos, pero habíamos estado aprovechando los días seguros de mi periodo para darle más vuelo a la hilacha. 

Había estado funcionando de maravilla por nueve meses, pero justo después de esa ocasión mi periodo se retrasó. Pensé en una ocasión que ya venía porque me dieron un par de cólicos, pero nada. A los pocos días me empezaron a doler los pechos, cosa que me pasa aproximadamente unos cinco días antes de mi periodo, así que pensé que ahora sí... pero nada. Para el día 6, con una semana de retraso más o menos, entré en pánico y me hice una prueba de embarazo. La pedí a la casa porque no tenía pretexto para salir por ella a la calle, la hice en ese momento e inmediatamente salió negativa. Recuerdo quedarme con una sensación agridulce: me asustaba mucho que fuera a salir positiva, pero de cierto modo me ponía triste que sólo era otro retraso, que tampoco es tan anormal. Creo que ya les había comentado que luego de la vacuna del COVID mi periodo se hizo muy irregular y, aunque justo todo el 2023 había regresado a la normalidad, tampoco era raro, pues. 

Justo le comenté a Vic ese fin de semana que salimos al cine y él todo lindo me dijo que le encantaría tener hijos conmigo, pero no pasó de ahí porque la prueba había salido negativa ¿No?. 

Dejé pasar otros días en los que nomás nada. Estuve investigando en internet, lo cuál es horrible porque al parecer los síntomas del embarazo y de que viene el periodo son los perros mismos jajaja. Hasta le pregunté a ChatGPT, quien dijo que el mejor momento para hacer una prueba era después de 10 días de retraso, así que esperé con la ansiedad a full, compré otra prueba, y esta vez la realicé en la mañana, como según yo deben hacerse, a pesar de las indicaciones de la cajita. Y pues, anda, que sale positiva. 

Justo ese día iba a acompañarlo a su escuela por su carta de pasante, así que armé un regalito improvisado con dulces y la prueba, y fuimos a lo que íbamos. Me dio después un pequeño recorrido por su escuela, y conociéndome lo bien que me conoce, me invitaba un café. Pero pues yo ya tenía una semana sin tomar café por si las dudas y no sabía cómo decirle que no sin soltar la sopa así que sólo le dije que mejor a ver qué encontrábamos afuera (de todos modos teníamos que desayunar y ahí literal sólo vendrían café) así que salimos y fuimos por unos taquitos. Yo seguía sin encontrar el momento o el lugar para decirle, pero luego del desayuno me dijo que ya debíamos irnos porque aún tenía que llegar a su trabajo y pues no me quedó de otra que darle el regalito allí mismo. 

Pensé que le pondría más atención a la prueba, pero lo primero que vio fue una nota que incluí que decía "¡Vamos a ser papás!". Debí haber grabado su cara en algo más que mi memoria, pero me volteó a ver con los ojos como platos y me preguntó si era en serio. Alargué la mano y le enseñé la prueba diciéndole que sí. Se emocionó muchísimo y me abrazó. Dos veces, de hecho. Siendo sincera solté la lagrimita en ese momento porque lo primero que me vino a la cabeza es que mi papá no había tenido la misma reacción, y pues ouch, pero a la vez me alegró mucho que mi bebé pudiera decir algo diferente. 

A partir de entonces mi vida cambió por completo. 

Ese fin de semana le dijimos a nuestros papás. Tuve que medio imponerle a mi mamá invitarlo a desayunar, donde le dimos un regalito con calcetitas para decilr que iba a ser abuela. La verdad es que también con eso se puso súper loca, pero la entiendo, le vinieron todos los recuerdos de Vietnam de lo que pasó conmigo y de inicio no le dio tanto gusto. Nos dijo que teníamos que casarnos y nos puso un buen de condiciones (onda tenía que ser el mes siguiente, y ahí en el pueblo y tal), cosa por la que la verdad la odié un par de semanas, porque aunque Vic dijo que sí, definitivamente no era la forma en que quería enterarme de que me iba a casar ¿Ya saben? 

Ahora que lo pienso, ese día no fue muy bonito que digamos. Después de decirle a mi mamá fuimos al ginecólogo a que me revisara, y aunque me hicieron ecografía endovaginal y mi última regla tenía ya 6 semanas para entonces, aún no se veía nada. El doctor me hizo otra prueba casera ahí mismo y volvió a salir positiva, pero marcaba muy leve, así que nos dio a entender que podría ser un embarazo ectópico o que hubiera algún problema y salí de ahí un manojo de nervios, entre lo de mi mamá y la preocupación de si estaba haciendo todo ese show para que al final no hubiera bebé. Saliendo de allí fuimos con mi suegro a darle la noticia igual que mi mamá. Le dio más gusto que a ella, aunque sí nos dijo un poco severo que le hubiera gustado que fuera diferente. A estas alturas: same, señor. Pero bueno, ya estábamos ahí jaja. 

Regresé a mi casa un mar de lágrimas. No sabía si sí estaba embarazada, no me había gustado que nos impusieran tener que casarnos y no estaba lista para casarme en menos de un mes (a pesar de que definitivamente sí quería casarme). Además y principalmente sentí que a nadie le había dado gusto lo del bebé como a Vic y a mí, y no podía entenderlo.( Lau, que fue la primera en enterarse, lejos de alegrarse se alejó de mi desde entonces.) Mi mamá me vio llegar así y me consoló y le bajó un poquito, aunque seguía necia con lo de casarnos, pero se puso menos severa que en la tarde y hasta me dijo que no me pusiera así porque tenía que cuidar al bebé. 

Un par de días después me hice una prueba en sangre que era el único modo de saber si sí estaba embarazada y de cuánto tiempo, y efectivamente, pero sólo tenía tres semanas, de ahí que no se viera nada en la eco. 

Al final las cosas se fueron acomodando. Vic me pidió matrimonio oficialmente el 8 de noviembre, un día como cualquier otro en los que fui a verlo a su trabajo para comer juntos y extrañarlo menos, me llevó al parquecito de la delegación que está cerca, y me dio unos aretes morados sencillos pero bonitos, e insistió en ponérmelos. Luego me preguntó si sabía con qué combinarían. Al preguntarle con qué, sacó de su otra mano el anillo y comenzó a ponerlo en mi dedo. Me miró a los ojos y me preguntó si me casaba con él. Estuve a nada de llorar de alegría porque pensé que ya no tendría esa experiencia. Mariana también se casó un par de semanas antes que nosotros, y anunciamos nuestros compromisos, sin querer, en la misma reunión. Definitivamente estaba celosa porque ella tenía un anillo y yo no, así que me alegró muchísimo sí tenerlo. Además, no tuve tiempo de mandarle mil opciones de la joyería que me gusta como para que supiera, y me sorprendió muchísimo que aún así hubiera conseguido un anillo que realmente me gustaba. Es negro con morado y una piedra enorme enmarcado con dos más pequeñas. Me hizo realmente feliz ese día. (Sin contar que me alegraba que el fiasco de la vez pasada no fuera el único anillo que revieiera, como temí)


Ese mismo fin de semana sus papás vinieron a mi casa a pedir mi mano formalmente, y nos la pasamos bastante bien, comiendo pastelito con chocolate para celebrar y platicando de nuestros planes y de sus vidas de nuestros padres. También empezamos a organizar un poco lo de la boda. Nos ofrecieron dinero, lo cual ya daba para algunos invitados, y así comenzó la planeación de nuestra boda cuasi-espontánea. La verdad eso también resultó muy divertido. 

Unos días después mi tío Jesús Arreola se puso enfermo y terminó en el hospital, y para animarlo decidí darle la noticia cuando fuimos a visitarlo. Al saber que nos íbamos a casar nos ofreció pagar el juez y que fuera en la parcela, un lienzo charro que tiene, y luego de comentarlo con Vic decidimos aceptar la oferta. Primera cosa que me daba en muchos años de ser mi padrino, por cierto, aunque en mayo también me dio dinero. Siempre que lo veía le pedía y nunca le sacaba nada jaja. 

Eso también representó un retraso porque llevar los papeles y tal, así que nos terminamos casando hasta diciembre, cosa que ya sonaba más decente para mi salud mental y que no le molestó del todo a mi mamá, considerando que de todos modos le estaríamos haciendo caso. Con ayuda de mi prima Ade que me ahorró muchas vueltas hasta allá (y faltan en la escuela, porque todavía terminé el semestre) nos terminaron agendando la boda el 17 de diciembre, justo en el aniversario de nuestra primera cita. 

Pero, como mi vida siempre es una tragicomedia y parece escrita por guionistas de Kdramas, pues el tío se puso cada vez más malo hasta que falleció tres días antes de la boda. Bien triste porque justo planeábamos mover los planes cuando supimos que estaba muy enfermo, pero nos dieron la fecha ese mismo día y ya no pudimos hacer nada más que hablar con él, pero dijo que pasara lo que pasara él ya había dicho que se hacía, y pues se hacía. Como cereza del pastel, su nieto nació el mismo día que él falleció, aunque se alcanzó a enterar. Les digo, un drama. 

Por lo mismo y los recursos limitados fue una boda cortita, aunque yo me la pasé de maravilla. A pesar de esos dramas, de que llegamos tarde, de que hubo un buen de desorganización, y así, la boda estuvo muy bonita. Con los dramas de la herencia la mitad de mi familia no fue, pero estuvieron los importantes, y obviamente mi verdadera familia a.k.a. mis amigos. Me gasté un mes de mi salario en el vestido, pero valió cada centavo porque me veía fabulosa. Después de la ceremonia (que me gustó muchísimo) la banda de mi primo Toño (Nucleoma) tocó una hora, después hubo unas palabras de nuestros papás (mi mamá me hizo llorar) y al final dos horas de mariachis. 

La ceremonia en sí también me gustó mucho. El juez dijo cosas bonitas y nos dio buenos consejos, algunos que hasta parecían personalizados para nosotros, porque incluso mencionó la diferencia de creencias, cosa que sorprendentemente hemos llevado muy bien. De hecho yo andaba con toda la intención de soportar el show de casarnos por la iglesia si eso era lo que Vic quería, pero creo que los de su iglesia no están tan contentos con cómo pasaron las cosas entre nosotros, ja, y pues no les vamos a andar rogando así que yo me lo ahorro y ellos se lo pierden. Si me lo preguntan, los de la iglesia son medio mensos, cuando empecé a acompañar a Vic a sus cosas religiosas mi mamá me hacía burla de que me iban a convertir, y todos aquí sabemos que eso no iba a pasar, pero ni siquiera lo intentaron, o si lo hicieron más que acercarme me ahuyentaron jaja. Justo un poco antes de lo del bebé que fui con ellos la última vez, una doña se puso a regañarme y a decirme que si yo no creía no ibamos a hacer trío con el señor, digo, que no iba a estar Jesús en nuestro matrimonio y que no iba a funcionar y que mejor no hiciera perder el tiempo al muchacho. Excuse you. Si no funcionaba la que iba a andar perdiendo el tiempo ultimadamente era yo, no es como que a los hombres no les subiera el atractivo justo a esta edad. 

En fin. Lo importante es que contrario a los pronósticos, Vic y yo no hemos tenido ningún problema con ello. Yo trato de acompañarlo en sus creencias, aunque no comparta, y él me deja hacer mis chistes herejes y burlarme de los aleluyos. Me preocupó en cierto momento el tema, sobre todo cuando fue obvio que no aprobaban nuestra unión, pero para mi sorpresa y alegría Vic quiere estar conmigo sin importar nada. Y eso ha sido lo más cercano a un conflicto de lo que hemos estado, creo. Al principio me preocupaba un poco porque las relaciones se crean en el conflicto ¿No? Y no estoy diciendo que tenga que haber conflicto todo el tiempo, pero, ¿cómo vamos a saber si somos un buen equipo sólo en las buenas? Tendríamos que pasar una prueba de fuego, digo yo, para saber que realmente somos tan buena pareja como creemos. A la vez, me parece increíble que en más de un año juntos nunca hayamos tenido un problema. Quizá somos así de buenos. Lo más cercano fue en navidad que tuve un breakdown, porque soy yo jaja. 

Resulta que el día que nos hicimos novios había acompañado a Vic a comprar los regalos para su familia ya que tienen la tradición de hacer intercambio cada año, un día cercano a navidad. Este año no obstante no me invitó a hacer las compras con él. Con como soy la verdad es que me lo tomé personal, pero luego me dio a entender que no lo hizo porque me había comprado algo a mi, y pues así ya no había problema y volví a ser feliz. Pero, cuando fuimos a saludar a su papá en navidad, se pusieron a intercambiar regalos allí, y ya no sé si hubiera estado peor que pasaran de mi, o que su papá nos compró algo para los dos, pero la verdad me sentí muy incómoda de que no me hubieran incluido, y se me sumó a que tampoco me habían invitado al festejo de titulación de su hermano un mes antes. (Siendo sincera, ni quería ir. Pero supuse que iba a tener que ir, ya tenía preparado el outfit y todo pero la invitación nunca llegó. Y bueno, al cabo que ni quería, excepto que su familia decidió aprovechar la reunión para festejar el cumple de Vic que era una semana después y entonces también se me excluyó de eso ¿No? Y pues eso sí me puso triste.) En fin, que fueron varias cosas medio por los mismos días, así que me enojé, porque a estas alturas ya sabemos que confundo tristeza con enojo ¿Verdad? 

Pero Victor es un sol y vino apapachándome todo el camino, aunque sin hacerme hablar de eso porque supongo que se dio cuenta que de momento no quería discutirlo, y cuando se dio cuenta de que estaba llorando se puso a decirme que sentía mucho hacerme sentir incómoda y que no era su intención y lo mucho que me ama de mil formas diferentes 💖, así que pasé de no querer ni verlo (literal le había dicho que me iba sola, pero se las ingenió para pegárseme de todos modos jaja) a ponerme tristecita por andar de exagerada, aunque él juraba que no exagero, y no hubo más problema. Esa noche lo platicamos y entendió muy bien mi molestia y yo entendí que no fue mala onda ni que no me quieran en su familia, sólo falta de habilidades sociales porque #hombres jeje. 

¡En fin! La vida fue una revolución desde que supe lo del bebé hasta la boda entre los preparativos, los doctores, la escuela y el trabajo, pero luego volvimos a la normalidad y la calma. Pasamos las fiestas juntos, en navidad aquí con mi mamá y en año nuevo con la familia de su papá, y nos la pasamos súper bonito en ambas fechas. Mi ahora marido viene a quedarse los fines de semana a mi casa, donde vamos al mercado y hacemos de comer y mandados aquí y allá, vaya, una probadita de la vida de casados que realmente disfruto mucho. Los fines de semana se sienten como un puente, y entre semana no puedo esperar a verlo otra vez. 

El bebé va de maravilla. Aunque en noviembre me dio infección estomacal que sí me hizo vomitar hasta el desayuno, no he tenido mayores molestias. Algo de nauseas aquí y allá, sobre todo al principio. Ahora ya tiene 18 semanas, osea cuatro meses y medio, y ya me empiezo a sentir más gorda y a tener dificultades para moverme, pero eso empezó apenas hace unas semanas, la verdad es que antes de eso en momentos olvidaba que estoy embarazada. Ya les iré contando más adelante cómo evoluciona eso. 

La verdad es que a pesar (o quizá, a raíz) de que siento que muchos de mis sueños se están cumpliendo con esto, no voy a mentirles y todavía ando cojita en cuanto a la carrera profesional. Y se me complica más ahora porque no sólo sigo sin saber qué quiero de la vida (más allá de mi familia), pero ahora el bebé me pone un par de obstáculos. Pero, no pasa nada, trato de no caer en pánico y tomarme tiempo para resolverlo. Tal como le dije a Vic, todavía no sé qué quiero, pero tengo claro que lo que sea que quiero lo quiero a su lado. Así que en realidad no hay prisa. En esta última crisis existencial entendí que cuando no sabes a dónde ir es mejor quedarte un rato en donde estás y dejar que el mapa se te aclare, a tener prisa por tomar una dirección y terminar peor de perdida. 

Dudo que les pueda estar yendo mejor que a mi, pero ¿Qué tal su año? Ojalá también haya empezado bien. 

Bonito 2024, fantasmitas que me leen. 

Eso fue casi lo último que me dijo Mamá Naty antes de fallecer el 18 de julio de este año. Y creo que la frase resume bastante bien la relación complicada que tuvimos, sobre todo al final. 



Lo peor del asunto es que justo en los últimos días todo iba bien, y fue medio inesperado, así que sí fue un poco traumático todo lo que pasó. Resulta y resalta que unos días antes, como a finales de junio, corrieron a mi tía Selina de su casa. Estaba viviendo en la casa de su suegra, que falleció un año o algo así antes. Había alguna especie de pleito legal por el departamento entre la hermana de mi tío y mi tío, pero estaban viviendo allí porque ellos la habían cuidado en sus últimos días. En fin, que llegaron con judiciales y los pusieron de patitas en la calle, así que le terminaron diciendo a mi abuela que si los dejaba vivir aquí mientras encontraban otro lugar, y así lo hicieron. 

Por extraño que parezca en realidad estábamos conviviendo bastante bien. Mi "oficina" en el comedor de la casa se hizo oficina compartida con el tío, la tía le estaba dando de desayunar a la abuela súper temprano que se iba a dejar a su nieta a la escuela (y así no se enojaba con nosotros por no darle a la hora que ella quería, como casi siempre). Y en realidad no fue del todo molesto, la casa se construyó cuando vivía aquí mucha gente y ni siquiera nos estorbábamos mutuamente. Lo de la mudanza es lo que estaba siendo un show, mi tia llenó el cuarto de los triques, la accesoria chiquita, y los dos cuartos de atrás de sus cosas. Diario venía gente a ayudarles a ordenar las cosas, porque por lo intempestivo del asunto sólo habían echado las cosas al "ahí se va". Y eso significó que tenían las puertas y ventanas del pasillo abiertas gran parte del día, que creo que fue lo que empezó el problema. La abuela se enfermó de gripa, aunque era una gripa normal. Lo malo fue que se confió de que se estaba empezando a sentir mejor y salió a regar sus plantas. La señora nunca se podía quedar quieta en un lugar. 

Lo que la terminó de chingar fue el drama familiar, porque vamos, todos sabíamos que pasaría en cuanto leyeron que la tía Selina iba a vivir aquí. ¿O no? 

Resulta y resalta que mi mamá trajo a un muchacho para que lavara los autos, pero al abrirle la reja para que se fuera, la perra de mi tía (su mascota pues) se salió echa La Mocha. Tanto mi mamá como el chico corrieron detrás de ella. Yo estaba dormitando cuando pasó, y escuché a mi mamá gritar como desesperada "Selina, Selina, tu perrita!". Como pude me levanté y fui atrás de ellos con todo y que estaba en camisón porque ese día no se me dio la gana ponerme ropa, ja. Chingado perro corrió tan rápido que aunque salí casi luego luego yo ya ni siquiera alcancé a ver para dónde habían corrido. Tanto unas personas afuera de mi casa como los checadores de combis de la esquina me ayudaron diciéndome hacia donde habían ido. Ayudé a buscar un rato pero me aburrí y me dio frio y la neta ni es mi pinche problema, así que me regresé a la casa. Mi mamá se tardó como una hora en regresar. Nada de perro. Lo estuvieron buscando por todo el pueblo, hasta dentro del mercado y preguntando en negocios y a los que pasaban, y nada. 

Total que cuando llegó ya le dijo a mi tía Selina. Yo no le dije nada porque ya la conozco de dramática (y asún así me sorprendió, no podía ni abrir la puerta para salirse; hasta mi tío dijo que no se había puesto así ni cuando la corrieron de la casa JAJA). Total que se puso toda loca, me dijo que le dijera a Paty que la ayudara, y se salió a buscar al perro. Mi abuela también se fue a esperar al zaguán a ver si aparecía y por más que le rogaron el señor de la Pulquería y mi mamá que se metiera a la casa porque estaba enferma, no quiso. Todo esto ocurrió ya como a las 6-7 de la tarde, así que mi mamá le llevó su sueter aunque sea. Estuvieron afuera un rato, luego creo que regresaron mi tía, mi prima, y el engendro de ésta. Y al entrar a la casa la pinche escuincla se puso a decirle mamada y media a mi mamá, como que por envidia había dejado salir a su perro (?) que no le tenía tantito respeto, que por eso la había dejado el papá de su hija (?!) y que la maldecía. 

WHAT THE ACTUAL FUCK

En todo caso no es nuestro papá el que es un preso convicto por asesinato, del que además sabemos de otro aunque no lo hayan condenado, y le sospechamos uno más. Tampoco es mi mamá la que literal se anda cortando las venas porque no la quieren, o anda rebotando entre casa de su mamá y de sus abuelos porque nadie la soporta por mucho tiempo. Y si hubiera sido por envidia dejamos salir a su pulgosa y luego nos hacemos las locas que no tenemos idea de qué pasó, porque si tanto les importaba deberían estar más al pendiente de ella. Pero bueno, cosas aparte. 

Yo no lo escuché porque les digo que a mi me valió tres kilos de barriga después de un rato, pero de repente llegó mi mamá bien sacada de onda diciéndome que no íbamos a ir a los XV del engendro, porque resulta que el 1° de julio era su fiesta de XV. El problema es que yo planeaba hacer las presentaciones de Vic con la familia en esa fecha así que era importante ir, así que le exigí que me dijera por qué no, ya que no me quería decir. Y ya cuando me dijo obviamente me prendí y le fui a partir su madre a la escuincla. O al menos lo intenté, porque mi madre me detuvo en el pasillo. De todos modos nos agarramos de las greñas literalmente porque luego luego salieron bravas las tres en cuanto escucharon el alboroto en el pasillo. Me daban ganas de estrellarle la cabeza en la ventana del pasillo pero hasta eso me contuve, nomás la tenía de los pelos. Luego mi tía Selina también se puso literal como si la quinceañera fuera ella a jalarme del cabello también y luego a gritarle a mi mamá, como no se sabe otra, eso de que según está de arrimada. Yo dejé de pelear porque cuando sentí ya estaba Mamá Naty, salida de quién sabe dónde, entre la escuincla y yo, y me daba miedo empujarla o algo. Todavía la escuincla ridícula me dijo gorda (nah, ¿enserio? 😧), me echó Raid 😂 y me aventó el agua del perro, como si me fuera a encoger más jajaja. En fin. Total que mi prima Paty al final puso el orden y ya nos separó. Para colmo de todo en eso les hablaron que ya habían encontrado el chingado perro porque mi prima ofreció una recompensa en WhatsApp. (Así que su pinche drama de gratis). 

Extrañamente, a pesar de que con la pelea se enojó porque no supo ni qué había pasado, cuando le explicamos se puso de nuestro lado. Ni siquiera fue a la fiesta aunque ese día no estaba tan mal todavía, creímos que se había ido y se quedó a escuchar música en su cuarto. Con mi tía Selina creo que dejó de hablar bien y ésta le dejó de hacer de desayunar, así que volvimos a desayunar juntas los últimos días. Nos dijo que no soportaba a la escuincla con un coraje que me recordó a Papá Raúl cuando temblaba de coraje, y a mi hasta me dijo que le hubiera dado uno en la cara para que se le notara en la fiesta jejeje. Para que vean de dónde sale una como sale. 

En fin, volviendo al tema. ¿Qué tenía que ver todo esto con la muerte de Mamá Naty? Bueno, pues que se juntó que se enfermó, que se confió apenas se sintió un poquito mejor, y que se salió a ser necia en el frío cuando pasó todo, y pues se puso peor. Además, como estaba medio seria, al principio con nosotras cuando pensó que habíamos empezado el pleito, y luego con ellos cuando se dio cuenta que no era así, y pues tardamos en darnos cuenta de que andaba mal. Además le rogaron dos días antes que fuera al doctor, o uno, y no quiso hasta que ya estaba bastante mal. Tuve que hacer de enfermera como en enero con mi mamá poniéndole las nebulizaciones que le mandaron, pero en la quinta nebulización empezó a sentir que le faltaba el aire. Hasta me dijo "Miriam, ahora sí ya me ahogaste", entre broma y falta de aire jaja. 

Y pues el resto es historia. Le trajimos el concentrador de oxígeno, buscamos mil doctores que quisieran venir a verla aquí (al parecer ya nadie quiere), el que le mandó las nebulizaciones si vino y nos recomendó meterla al hospital. Mis primas también estaban necias que la lleváramos, que ellas tenían una conocida (ex de mi primo Hugo) en un hospital público, en fin, que fue un show, la terminamos llevando de entrada por salida porque la opción era intubar y sólo había 10% de probabilidad de que sobreviviera y ella no quería eso, así que la trajimos a la casa. Estuvo bien y de buenas un par de días todavía. Esa primera noche le pusieron un parche de morfina y estaba tan drogada que se puso a platicar con todos los nietos que andabamos por allí, a contarnos sobre cuando conoció a Papá Raúl y cosas así. Eso de que me quiere aunque sea grosera me lo dijo esa primera noche. 

Todavía nos llevamos varias anécdotas de los días que estuvo bien. A pesar de que estaba mal estaba de capataz mandándonos a todos a hacer cosas. A ver a los maridos, a ofrecerle cosas a los tíos, a traer el pan o cosas para la comida, a dar de comer a los pájaros, a regar las plantas, etc. Esa era su personalidad, mandona e intransigente porque le gustaba que las cosas salieran bien. Incluso nos mandó a tomar café en la vajilla de lujo el primer día. A mi también me hizo gracia que nos mandó a tirar las cosas de mi tía Selina del sofá-cama para que pudieran acostarse los que se quisieran quedar, y que en una ocasión cuando ya se sentía mal nos dijo a Luis Emilio y a mi que "quién iba a pensar que se iba a morir por una pinche perra". Lo peor/mejor es que de hecho la escuchó mi tía Selina jaja. Pero bueno, aunque me hace gracia la verdad es que ya estaba grande y ella tampoco se ayudó porque necia también era su segundo nombre. 

En una de esas también ya mero se nos muere ahogada con una pastilla. Le estabamos dando sus medicinas como normalmente, y ella podía comer y beber bien, pero en una ocasión se empezó a atragantar hasta ponerse morada y creo que ya mero no la cuenta, de no ser porque Sara y Christian iban llegando y Chris le hizo maniobra de Heimlich, aunque la terminó lastimando de una costilla al menos logró que viviera si quiera un par de días mas. Eso de comer y tomar bien se fue deteriorando al punto de que al final le dabamos literal como bebé en un biberón rosita. 

Al final de cuentas llegamos a la conclusión de que quiso hacernos convivir un rato. La vino a ver la mayor parte de la familia, y estuvimos turnándonos para cuidarla hasta que no dio más. Esa noche nos habíamos quedado mi mamá, mi tía Lala y yo. Como en ratos estaba muy intranquila ,me dijeron que le cantaba y le estuve cantando canciones de Amigo the Devil, y poniéndole versiones para bebé de Nirvana, Guns and Roses y Rammstein. También fuimos a buscarle algo a la farmacia muy de madrugada. Me acababa de ir a acostar, como a las 7 am, y a las 9 y cacho me habló mi mamá otra vez que estaba muy mal Mamá Naty. El oxígeno estaba al máximo y parecía que se ahogaba, y, en fin, estuvimos con ella hasta que su corazón se detuvo y pues, aja. Al final falleció a las 10:40 de la mañana del 18 de julio.



Y pues, qué les digo. La verdad es que por el contexto de que al final nos defendió, nos estábamos llevando bien, y el montón de anécdotas tiernas pues la verdad es que sí me afectó bastante más de lo que pensé. Soy una pésima persona y teníamos una relación tan mala los últimos años que a veces creía sinceramente que ya quería que se muriera, pero ya estando aquí la verdad es que no. Sí se siente un poco de libertad ya no estar en la misma dinámica familiar tóxica que llevábamos con ella, pero en el fondo la quería mucho. Esa dicotomía es algo que tengo que trabajar seriamente, porque hay mucho de ella que veo potencialmente en mí que no me gustaría fomentar para nada. Muchas veces lo dije, era un muy buen ejemplo de aquello que no quería. Pero también era una mujer fuerte, entregada, amorosa, generosa y un montón de cosas que ojalá algún día puedan decir de mí, y que voy a abrazar en el alma siempre. 

También me hizo sentir un poquito mal que ya no conoció al bebé que estoy cargando, aunque también recuerdo que un día que llegué tarde de ver a Vic me dijo que si salía con mi domingo siete me iba a correr de la casa, así que quizá es lo mejor jajaja. Y sí, leyeron bien. Voy a ser mamá. 

Pero como siempre, eso es algo que vendré a contarles en la próxima entrega. 
Ta-ta.