Si hay algo que está jodido en nuestra época es dating. Odio el dating con sus reglas tontas, principalmente porque soy un barril de vicios y amor y el juego de ver who gives the less fucks no es para mí. Ahora he descubierto algo que odio todavía más que eso: nunca saber nada. Tal vez sólo debí haber nacido en otra época. En tiempos de mi mamá besarse una vez era suficiente para saber que eran algo. Una relación consistía en ir por la leche acompañada y que llevaran el bote por tí.Ibas por la leche el tiempo suficiente para saber que querías ir por la leche al lado de esa persona el resto de tus días (o terminabas alérgica a la lactosa, como quiera).

¿Hoy? Hoy puedes salir con alguien durante dos meses, decirle te quiero, hablar todo el día, conocer a sus amigos, acompañarlo a cosas importantes y no tener idea de qué son porque no han tenido la conversación. Peor aún. Pueden tener la conversación y decidir que no va por ahí, pero que ya que se están divirtiendo podrían seguirse viendo. Ser, pero no ser. ¿Cuál dilema?

Conocí al susodicho a medidados de Abril. Se llama Luis Alberto Flores Montaño y tiene 28 años, estudió una ingeniería en sistemas inteligentes en la UAEM y ahora está en proceso para entrar a la maestría en el IPN. No hablaré de cómo nos conocimos, basta decir que hicimos click de inmediato. Hablábamos sin parar, comenzamos a salir y hubo chispas por todo el lugar. El hombre es alto, aunque no necesito una banqueta para besarlo. Moreno, guapo, brazos definidos y me aguanta sentada en sus piernas. Podría besarlo todo el día, y como si fuera poco es caballeroso y divertido, hasta entiende algo de alemán. Vaya, mandado a hacer. Imposible no enamorarse.

La primera vez que nos vimos fuimos al cine. Me besó hasta que terminó la película, luego un poco más en su camioneta. Quería que nos pasáramos a la parte de atrás, y mierda si yo no, pero ya le veía cara de prospecto para entonces así que: decencia, Mirie, decencia. Me llevó a casa. Es el primer prospecto que tiene auto y me deja en casa siempre que salimos. Oh la la.

La segunda vez me presentó a sus amigos de toda la vida. Fuimos por café, y luego por más café ¡Ja! Pregúntenme si no me he divertido. Además, ambas cafeterías estaban muy coquetas y sus amigos son divertidos también. La siguiente vez fuimos a una obra de teatro al mismo lugar donde tomamos café la segunda vez. De las obras más chistosas que he visto, una abuela pervertida enseñando a su nieta calenturienta a cuidarse. Y los besos entre las risas.

Después perdí la cuenta de cuántas veces nos vimos. Fui por el a la escuela en varias ocasiones. La primera fue muy divertida, sólo planeaba pasar, besarlo y seguir mi camino a casa; UPIICSA me queda de paso. Pero me convenció de entrar a una clase de maestría con sus amigos mientras él salia de su clase, porque no me dejaban entrar a la suya. Super divertido, también. El profesor se parece muchísimo a un profesor vaca sagrada de mi facultad (es decir, de la FCPyS) y además era un encanto el hombre. La clase muuuy buena, muy motivacional, nos invitó un café a todos (sí, hasta a la metiche). Después me dejaron en casa. Por cierto que aquél día estaba en la depresión total por la tesis, mi primo Daniel me metió presión, mi mamá se quejaba por aquel entonces de que Loui (así lo llamo de cariño. porque le gusta el francé)  me iba a distraer de la tesis que no he tenido ganas ni tiempo de continuar y la clase motivacional me pegó otro poquito. Loui por supuesto me hizo sentir mejor. French Navy en mi cabeza.

Fui por él al día siguiente, y lo esperé hasta que salió. Me dejó en la sala de cómputo y decidí apurarme con la tesis; hice más ese día en las dos horas que lo esperé que en los dos meses anteriores. Para entonces ya estabamos diciendonos apodos como honey y sweetie, y ese día en la noche me dijo que me quería, aunque en inglés. Lo dijimos en todos los idiomas menos en español durante un buen rato. ¡Ah! Un sábado me dormí mientras platicábamos y le conesté como a las cinco de la mañana que mi reloj biológico me despertó, y la conversación todavía me mata.
--Oye ¿Me haces un favor?
-- ¿Dejar de escribir a horas indecentes?
Jajaja ¿Por qué siempre me hago reír sola? En realidad el niño sólo quería servicio de despertador (thanks god). 

En otra ocasión ibamos a vernos un viernes, y el jueves en la noche pasó a mi casa después de la escuela. Nos vimos ¿Qué? ¿Qunce minutos? Adoré que no pudiera esperar por verme. Teníamos exámen el mismo día y él estaba super nervioso. Siempre se preocupa demasiado. El señor vivió en Chicago un tiempo y tenía miedo de reprobar el exámen de inglés, ja. En fin, fui por él porque mi examen terminaba cuando empezaba el suyo y de ahí nos fuimos al cine de nuevo. Vimos Alien, nos la pasamos riendo, no la vi del todo en realidad.

Ahí dejó de ser película romántica y se convirtió en tragicomedia. Ya les digo que el muchacho se preocupa demasiado por entrar a la maestría, y se ha estado sintiendo mal desde que está en el proceso de selección. Pero mal en serio, ya saben, dificultad para respirar, dolores de cabeza, en fin. Un día me asustó llamandome cuando estaba en clase y sonando raro; resulta que se sentía mal. Me salté una clase para ir a verlo, de sorpresa por cierto porque no le avisé. Nos la pasamos bien: no tuvo clase al final y lo acompañé a la enfermería de su escuela, hasta tuve que dar sus datos y me sentí bien por saberlos. Luego nos fuimos a echar en el pastito de las canchas y hasta nos hicieron bullying gritándonos “Baia baia” desde afuera por estar en el arrumaco jajaja. Ya me había dicho te quiero en español, ese día yo se lo dije en vivo. Adoré su reacción.

Al otro día de eso fuimos con sus amigos a comer comida japonesa cerca de la UAM Iztapalapa, donde estudia Maldad por cierto, estuve a nada de presentarlos, pero Loui se empezó a sentir mal y terminó siendo la comida más incómoda de la vida. Sus amigos platicando, él ignorándome y yo sin saber que hacer para hacerlo sentir mejor (con lo que adoro cualquiera de esas dos cosas). Me concentré en comer y en sobar su brazo para confortarlo, si de algo servía. Después se sintió mejor y nos lanzamos al cine a ver Latin Lover (lol ); nos la pasamos bien al final de cuentas, pero meh, su distancia de ese día me pegó un poquito por aquello del rechazo y eso no ayudó mucho.

Después empezaron las discrepancias. Una noche, pocos días después, estabamos platicando e hice una broma sobre que le iba a dar el patatús. No creí que se lo tomara a mal pero se enojó muchísimo, me dijo que no sabía lo feo que se sentía como para que lo tome a broma y además se lo recordara cuando era algo que quería olvidar. Bueno, yo no tenía idea. La pelea me afectó, a pesar de que lo arreglamos al otro día. Había quedado de ir a verlo y le pregunté si aún quería que fuera, como dijo que sí fui y lo esperé y nos la pasamos muy bien en el camino de regreso. Hasta ibamos a comer pizza enfrente de mi casa pero llegamos muy tarde y ya no quisieron atendernos. 

Al otro día me dijo que teníamos que hablar, pero yo estaba durmiendo así que no hablamos hasta el día siguiente y en realidad sólo me dijo que me diría cuando nos viéramos. Eso no pasó hasta la siguiente semana. De hecho, la parte graciosa es que desde la vez que fuimos a las dos cafeterías tenía en la cabeza Do I wanna know? de Arctic Monkeys, sin ser de las canciones que escucho a menudo. A partir de aquí se volvió el pinche soundtrack de la relación. Para entonces todavía discutimos otra vez, porque hablar con él de repente es como picar a un oso con un palito: nunca sabes si va a mover la oreja de gusto, o a sacarte las garras. Le hice DOS preguntas sobre como iba con la tarea y me dijo que si sólo iba a hablarle de eso mejor hablaramos después. Por supuesto sentí feo, y él trató de arreglarlo, así que aunque nos mandamos a volar mútuamente esa noche al final volvimos a estar bien al otro día.

Como podrán ver no siempre nos llevábamos tan bien. Muchas veces no sabíamos qué estaba diciendo el otro, terminabamos teniendo que explicar los chistes. Tampoco tenemos demasiados gustos en común a pesar de que nos gusta la misma música y él no es fan del café. ¿Me ven saliendo con alguien a quien no le guste el café?; A veces también hacía bromas que no eran muy apreciadas, como decir que mis zapatos altos eran de teibolera, me hacía sentir mal si decía groserías (y digo muchas), y adora decirme el menú de lo que comí en el día cuando me besa. Sin mencionar sus arranques por los que llegamos a discutir, que seguro iban a continuar cuando entrara a la mestría. Creo que la mayor parte de su encanto conmigo es brains. 
El viernes de esa semana lo acompañé a dejar un papel en su escuela, luego fuimos al cine a no-ver la momia; saliendo de la película nos quedamos un rato en los sillones, reímos un rato, me enseñó fotos de su família y ahí le pregunté qué iba a decirme. No quiso decirlo, dijo que nos fueramos caminando y yo supuse que quería decirlo en casa. Afuera había llovido mucho y él no tenía chamarra así que ese fue el pretexto para no decir nada tampoco cuando llegamos. Al llegar a su casa me dijo que el lunes nos veíamos para hablar ahora sí. Ok. Sonaba mal.

El lunes tenía una entrevista para ver si lo aceptaban en la maestría. Se veía muy guapo. Pasó por mi y nos fuimos un poco callados pero llegando allá me plantó un beso. Entramos y hasta el portero se burló de mi, siempre había entrado sin problemas y ese día me pidieron identificación y todo. Llegamos muy temprano y pasamos la hora que faltaba abrazados, mientras él me explicaba lo que no entendía (casi todo) de una lista de proyectos que estaba leyendo para darse ideas con la tesis de la maestría. Luego se fue a su entrevista. Lo besé y le desee buena suerte. Impresionó a los entrevistadores con aquello de que fue a presentar su tesis de licenciatura a una conferencia en Cancún. Está muy padre lo de su tesis, leí un artículo sobre ella y resulta que es un prototipo que permite traducir lenguaje de señas a texto mediante pattern recognition. Nos fuimos a la camioneta y nos besamos un rato, luego pasamos por sus amigos y nos fuimos.

Cuando llegamos a casa comenzó a hablar, que había dicho algo en la entrevista sobre ser honesto y que me estima mucho pero que no así y, bueno, en realidad dejé de escucharlo. Algo sobre que era más dificil para él que para mi (ja) porque soy una linda persona y que todavía le vienen recuerdos de su ex. Tampoco quise oír la historia, si es que planeaba compartirla, pero parece que es algo como lo de Alejo y yo. La tipa ya tiene hijo con otro y Loui la sigue extrañando según parece. En fin, no supe qué más decir. Estaba bien, aunque lo odié un poquito porque el viernes iba preparada para esa conversación, pero para el lunes ya había albergado algo de esperanza, aunque hasta yo había notado que llegado un punto dejó de ser todo miel sobre hojuelas. La verdad me hundí en mi propia miseria ese día. Le agradecí por ser sincero, me abrazó, me besó la mejilla (me mata con su ternura, siempre está besándome la cara…) Prácticamente lo dejé hablando, me metí a mi casa. Todavía me preguntó si seguía viva cuando llegó a su casa.

Cuando dejé mi propia auto compasión al día siguiente me di cuenta de que en realidad no estaba tan mal. Tratando de ver el lado amable, tal vez el universo no se burla de mí poniéndo personas maravillosas en mi camino sólo para quitarlas de mi alcance, tal vez sólo ya era hora de que me hicieran sentir así de bien aunque sea por un rato, aunque sea si al final del día no podemos estar juntos. Le llamé y le dije que podíamos seguirnos viendo, después de todo los dos nos estabamos divirtiendo en otros aspectos, si saben a lo que me refiero.

Desde entonces hemos seguido hablando, no diario como antes, pero en el mismo tono; al menos aún reímos por horas al teléfono, con lo que yo odio el teléfono y todo. ¿Me rompe el corazón? Sí, un poquito, me habría gustado que funcionara, pero en realidad estoy satisfecha con las cosas como están. Un día dejará de ser divertido, o él o yo encontraremos algo mejor y terminará. Quizá quedemos como amigos, quizá nos perdamos la pista. Pero estoy segura de que un domingo por la mañana leeré en el periódico que está haciendo algo importante, y podré sonreír y decir “Oigan, yo salía con éste hombre” y quedarme con un buen sabor de boca.

¿Ya maduré?


Have you got colour in your cheeks?
Do you ever get that fear that you can't shift
the type that sticks around like something in your teeth?
Are there some aces up your sleeve?
Have you no idea that you're in deep?
I dreamt about you nearly every night this week
How many secrets can you keep?
'Cause there's this tune I found that makes me think of you somehow and I play it on repeat
Until I fall asleep
Spilling drinks on my settee

(Do I wanna know?)
If this feeling flows both ways?
(Sad to see you go)
Was sort of hoping that you'd stay

(Baby, we both know)
That the nights were mainly made for saying things that you can't say tomorrow day

Crawling back to you

Ever thought of calling when you've had a few?
'Cause I always do

Maybe I'm too busy being yours to fall for somebody new
Now I've thought it through

Crawling back to you

So have you got the guts?
Been wondering if your heart's still open and if so I wanna know what time it shuts
Simmer down and pucker up
I'm sorry to interrupt. It's just I'm constantly on the cusp of trying to kiss you
I don't know if you feel the same as I do
But we could be together if you wanted to